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La afectación de la llaneza

el-pais-entre-nosotros

El país entre nosotros
Carolyn Forché
Traducción de Andrea Rivas
Valparaiso México, 2015

 

Por Gustavo Osorio

Es conocido ya el presupuesto de la teoría literaria, heredado del Formalismo Ruso, de la ficcionalidad en la literatura como componente connatural de la literariedad. Así, si toda literatura es ficción, si no existe sino la configuración de signos dentro de un sistema cerrado que potencializa los significantes en pro de un sentido que se adquiere sólo de manera contextual y pragmática, podríamos preguntarle a Carolyn Forché (Detroit, 1950), autora del poemario El país entre nosotros (Valparaiso México, 2015), dónde tiene cabida tal cosa como una “poesía testimonial”.

La anécdota: Carolyn Forché, tras su exitoso primer poemario, Gathering the tribes (1975), gana una beca Guggenheim y viaja hacia El Salvador como parte de Amnistía Internacional, lugar en donde se involucrará con la guerra civil salvadoreña, así como también con poetas comprometidos socialmente como Claribel Alegría y Pablo Neruda. Al percatarse de la injusticia propiciada por un régimen dictatorial, los múltiples conflictos civiles armados y la falta de administración en los recursos, Forché transforma la realidad en ficción; a través de lo que denominará poesía testimonial (“poetry of witness”) recuperará la voz del espectador impávido ante la violación de niñas, la carnicería del poder, la tortura cuasi-lúdica, la hambruna del alma. Publica The country between Us  en 1981.

La forma: pero Forché tenía que contarlo de una manera distinta. No bastaba el recurso del reportaje in extenso periodístico, no podía consolidar una apropiación del otro -de su voz, de su circunstancia-  a través de la objetivización de lo real; Forché necesitaba del pathos poético para contar su historia. Requería de una ficción que engendrase realidad. Para conseguirlo las estrategias son múltiples: desde el inmutatio de Quintiliano hasta el Coloquialismo de mediados del siglo XX (ejemplificado por poetas muy próximos a Forché como Ernesto Cardenal) la cuestión era ser precisos, braquilogía, economía de la expresión: en una relación paradójica, para la poesía de Forché, si el objeto -El Salvador, la humanidad, la realidad- están afectados, el discurso que lo aborda debe de carecer de afectaciones o adornos, debe ser preciso en su construcción y en su efecto; un discurso retórico mas desnudo.

El mecanismo: como he mencionado, la retórica de Forché en El país entre nosotros es particular.

En primera instancia podemos retomar elementos que lindan con aquello que Ezra Pound entendía como phanopoeia, es decir la edificación de imágenes sobre la imaginación visual. Forché versa:

El loro dijo hola en la terraza. El coronel le dijo que se callara y se alejó de la mesa. Mi amiga me dijo con los ojos: no digas nada. El coronel volvió con la bolsa que se usa para llevar las provisiones a casa. Regó muchas orejas de humano sobre la mesa. Eran como mitades secas de durazno. No hay otro modo de decir esto. Tomó una de ellas en sus manos, la agitó frente a nuestras caras, la soltó en un vaso con agua, donde volvió a la vida. Estoy harto de pendejadas.

(de “El Coronel”)

Aquí, la repulsión y conmoción se materializan en un discurso secuencialmente organizado mediante oraciones simples que saltan de una acción a otra, que concatenan varios enunciadores en una misma cadena lógico-sintáctica. La fuerza está en la imagen: las orejas humanas rodando por la mesa, su textura, su olor, su densidad intuidas más allá de la llaneza expresiva. Y súbitamente estamos ahí, cuando en el poema de Forché el Coronel exclama, tras desplazar las orejas sobre la mesa y dar el último trago al vino, “Algo para tu poesía ¿no?”.

Continuando con la misma línea podemos recuperar los siguientes versos, en donde Forché ocupa un procedimiento transtextual compuesto por nombres que pertenecen al discurso historiográfico pero reinterpretados bajo la posibilidad introspectiva del texto poético. Por ejemplo en “Porque uno siempre es olvidado”, viaja hacia 1981 y está en el entierro de Rodolfo Viera, presidente del Instituto Salvadoreño de Transformación Agraria, quien fuera asesinado por un Escuadrón de la Muerte:

Cuando Viera fue enterrado supimos que estaba llegando el fin,

su ataúd se balanceaba hacia el suelo como un bote o una cuna.

Podría tomar mi corazón, dijo, y dárselo a un campesino

y él podría cortarlo en pedazos y darlo de vuelta:

no puedes comer corazón en estas cuatro oscuras

habitaciones donde un hombre puede ser retenido por años

Un joven soldado al rayo del sol usa su cuchillo

para pelar el rostro de un hombre muerto

y lo cuelga de la rama de un árbol

que florece con semejantes rostros.

El corazón es la parte ma´s dura del cuerpo.

La ternura está en las manos.

O habla, trece años antes de la muerte de Viera en “Carta desde Praga, 1968-78”, con un soldado sobre Dubcek:

Son diez años y es difícil

creer que incluso ahora

en 1968 debí haber sido

tan estúpido, brindando

con un soldado diciendo viva

Dubcek, viva svoboda, viva

socialisme. A los veintiocho

soy viejo, recordando botellas

que llenamos con gasolina

y encorchamos con harapos de vestidos

de nuestras madres, y que la sosegada

palabra soviética se pronuncia

entre escupitajos.

Son traslados espaciales y temporales sumamente abruptos, pero la conmoción se sostiene y también la referencia a la voz históricamente relevante; puede ser el soldado checoslovaco o Viera mismo, puede encontrarse en España, Alemania o la Unión Soviética, aquello resulta periférico. Lo sustancial es la reformulación del discurso: el reconstruir a través de la voz -voz fictiva, voz fingida, discurso dramático- aquellas locuciones que se han desvanecido en la historia.

Finalmente, si entendemos a esta retórica como una configuración programática de desvíos en torno a la lengua, es decir una sistemática de “errores deseados”, entonces la cuestión esencial en torno al poemario de Forché se centra en encontrar un grado cero a partir del cual se gestan los desvíos. El mecanismo para provocar la sencillez resulta paradójicamente complejo: el grado cero deviene la poesía tradicional (del decorum) que implica la existencia de complicaciones tanto de orden sémico como plástico. La desviación radica así en una vuelta al lenguaje “natural”, pero la transición no resulta gratuita. El lenguaje, al no estar afectado, pareciera jugar con una transdiscursividad: la poesía que intenta no parecer serlo. Para muestra los siguientes versos del poema que cierra el poemario, “Nosotros mismos o nada”:

En las fosas comunes, la mano de una mujer

enjaulada en las costillas de su hijo,

una sola piedra en España,

bajo los olivos, en Alemania el silencioso

viento de los campos,

en la Unión Soviética donde la nieve

muestra cicatrices de cables, en El Salvador

donde la sangre nunca se hundirá

en la tierra, en todo lugar y siempre

ve tras aquello que está perdido.

Hay una malla ciclónica entre

nosotros y la masacre, y tras ella

nosotros flotamos en un mundo protegido como

peces en redes, justo como peces en redes.

O es el inicio o el fin

del mundo, y la opción es o nosotros mismos

o nada.  

En ese limpidez de los significantes radica quizás la mayor potencia de ese intento por engendrar realidad a partir de la ficción: la poesía de Forché, prístina, directa y tajante, configura un complejo sistema que podríamos decir se sostiene en la honestidad, un “equipaje ético” en palabras de Luis García Montero, el cual constituye el quid del testimonio. El discurso que aparece en El país entre nosotros resulta no un discurso afectado, sino uno que, profundamente, nos afecta.

 

______________________

Gustavo Osorio (Puebla, 1986) es poeta y académico. Obtuvo la Licenciatura en Lingüística y Literatura Hispánica en el año 2011 con mención Cum Laude. Actualmente cursa la Maestría en Literatura Mexicana en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Fue acreedor al premio de la Facultad de Filosofía y Letras en el área de poesía en el año 2008. Ha publicado el libro Bonapartes (2012). Es colaborador de la revista electrónica Círculo de Poesía.

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