Poesía/Reseña

Salvia, caminar en adioses constantes

Sanchez_Salvia_portada

Salvia
Juan Guillermo Sánchez M.
El Ángel Editor
Colección “El otro ángel”,
Quito, 2014

por Javier Valencia Galarza

Penetrar en los versos de Juan Guillermo Sánchez es escabullirse en una serie de paisajes recorridos por él, en una incesante búsqueda de imágenes donde naturaleza y ancestralidad se conjugan en una belleza muy próxima a las sensaciones místicas y espirituales de la religiosidad. Su poesía indaga en paisajes, en instantáneas naturales que acuden al lector como ráfagas de luz poética.

Un desfile de criaturas naturales encarnan momentos fantásticos, sintetizados en palabras precisas, situadas en alegorías de encuentros con distintos estados acuáticos, en corriente o en hielo, en lluvia o en nieve, fraseados como flujo del alma, a veces solitaria y contemplativa; otras sorprendida por el milagro de personajes aún vivientes en su verso, que dan encuentro al poeta mientras circundan su camino.

Instantáneas naturales que dibujan y realizan los mitos de distintas latitudes: la montaña abriga entes fabularios como la tortuga, la pájara calva, el ciervo, los puercoespines, todos se embriagan de un carácter etéreo en el concierto poético bajo el que se presentan. Luego, en Bacatá, la nostalgia se viste de adiós en contadas mutaciones y figuraciones que cobran cuerpo en melancólicas memorias: “bienvenidos el adiós / que nunca acaba / distancia el agua / que se mide en cataratas / estar lejos / no es como / sólo es”; pasajes de añoranza que recogen de la tierra, a ratos propia, en otros apropiada recuerdos o ausencias: “naufrago el espacio / el viento en su lugar / ha mudado las cosas”.

Juan Guillermo se deja acontecer por el lector, extiende su léxico con nuevas voces desenterradas de lenguas aún sobrevivientes y, que en su voz, cobran una vigencia viva, fragmentos de sabiduría heredada por fantásticos abuelos y taitas, maestros de tierras descubiertas en cada tramo de su incesante viaje, recorrido en palabras que evocan imágenes de diversas tonalidades y temperaturas.

Varias latitudes se deshojan en la voz de Juan Guillermo y todas cobran pertenencia en las brevísimas anécdotas que regala a través de su lírica: Isla Tortuga en Canadá, Hibernia (lo que ahora es Irlanda), Gulumapu (región Mapuche), Bacatá, entre otras. Cada una de ellas gana en singularidad gracias a estas mínimas anécdotas que en los ojos del autor se convierten en súbitos milagros naturales, pero también se enlazan gracias a la reflexión que deviene de su profunda mirada que recoge como piedras de río en su andar descalzo y despreocupado.

En su andar, cada paso se convierte en verso, y cada verso, en seducción para acompañarlo desde el lugar donde se lo pueda leer, para transportarse a la ligereza de las imágenes que regala en Salvia: un viaje profundo en un andamiaje volátil al que se puede subir sólo extendiendo los sentidos, gracias a su estricta manera de consolidar una poesía que sorprende y encanta: ´”sobre el río rojo / en enero / un pato carcajea / en el ocaso / desde la orilla helada / en silencio / un hombre habla / con el río / risa / y / palabra / en / la / corriente”.

______________________________

JAVIER VALENCIA GALARZA (Quito, 1975). Diseñador profesional, cantautor, gestor cultural y publicista.
Realizó sus estudios en Diseño en la Universidad Católica de Quito. Fue integrante del taller de la Fundación Nueva Generación. Actualmente realiza estudios en el área de Comunicación de la Universidad Andina Simón Bolívar.

Un pensamiento en “Salvia, caminar en adioses constantes

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s