Crítica/Ensayo/Poesía/Reseña

El grito circular

El grito circular de la gota que muere...

El grito circular de la gota que muere en la piel del estanque
Alfonso Valencia
Gobierno del Estado de Hidalgo
Pachuca, 2014
57 p.p.

por Mario Bojórquez

Alfonso Valencia es una de las voces más destacadas del presente lírico del estado de Hidalgo. Con dos poemarios publicados, además de un volumen de cuentos también galardonado con el premio Ricardo Garibay, es, sin duda, como afirmamos, un autor que sobresale en las nuevas letras mexicanas.  Con El libro de las cosas que no sucedieron (2009), el cual recibió el Premio Efrén Rebolledo, reconocimos inmediatamente sus virtudes como autor audaz y comprometido en el ejercicio de la escritura. Alfonso Valencia ha logrado, en un periodo de corto tiempo, forjar una literatura que nos produce emoción más allá de nuestras debilidades, porque hasta para ser feliz se necesita ser valiente. Sus dos libros de poemas han sido saludados por sus colegas como una aportación significativa para el desarrollo de la literatura mexicana de nuestro tiempo.

La memoria de los espejos

¿Quién hace las preguntas del poema? ¿Quién habla ahí? ¿Quién formula las interrogantes que no sabemos responder? Cuando un poema hace preguntas sin respuesta inmediata, llamamos a éstas preguntas retóricas. Su función en el texto no es el de obtener respuestas superficiales, más bien se trata de reproducir nuevas preguntas con el propósito de que el lector indague dentro de su propia conciencia. El que pregunta en el poema es quizá el propio lenguaje, actuando como interlocutor del maravillado lector desprevenido. En la tradición Zen, el maestro produce preguntas aparentemente absurdas o discordes para el alumno que habrá de responder sin fijar un pensamiento definido en la suspensa actividad de la mente. A estas preguntas rituales se les llama Koanes, y son, siguiendo la escuela Zen de la Espada de mi maestro Takuan Osho, lo que llamamos la Sabiduría Inmóvil: tener la mente en todas las cosas sin tenerla en un solo lugar al mismo tiempo. Las preguntas que en esta primera parte del libro pueden seguirse, están dispuestas ahí para prepararnos a leer con atención la segunda parte del libro, son preguntas rituales que disponen el ánimo para mostrarnos la fragmentaria totalidad del mundo.

Cuarto de revelado

En uno de sus más hermosos poemas, don Jaime Sabines nos recuerda: “Todo se hace en silencio / como se hace la luz dentro del ojo.” Esta nitidez que alcanza la mirada, fijando y precisando su observación, es de algún modo, el proceso de revelación que ocurre en la fotografía. Me refiero no a la imagen perentoria del mundo revelado, más bien consigno la función de la mirada, la vista que ordena al mundo y detalla con aguda percepción el diálogo de las cosas y de los sucesos en una composición posible, un discurso de la vida que logra su perfección en las cadencias musicales y plásticas del poema. El poeta Alfonso Valencia ha sacudido nuestra atención con una serie de preguntas sin respuesta en la primera parte del libro para que ahora, en esta segunda parte, podamos con claridad retener lo que la vista ha dispuesto para nuestro conocimiento. Son dos modos de un mismo asunto: la superficie reflejante del espejo y la memoria elusiva que guarda los objetos expuestos a su reflexión y, por otro lado, la fijación de su espectro, el revelado que nos muestra la figura concretizada de aquella reflexión; de ahí entonces, que sostenemos que nuestro libro El grito circular de la gota que muere en la piel del estanque, es un canto de la mirada, de la vista que precisa el momento exacto en que una gota se pierde en la superficie de su propia materia (el estanque) pero produciendo dos tipos de ondas físicas, la sonora (el grito) y la de movimiento en forma de onda (circular), dos formas pues de revelación y de reflexión que ya están perfiladas en el título mismo del libro.

Leer poesía requiere un cierto entrenamiento, se trata de un diálogo de sombras que se superponen y activan por el movimiento acompasado del corazón y de la mente. Los prismas basálticos que se conserva en Hidalgo, esas formaciones rocosas provenientes de la condensación de un río de lava, son como la gota que muere en la piel del estanque: la roca disuelta, líquida, regresa a su estado concreto produciendo una forma hexagonal, roca que, pasada por el fuego va de un estado a otro de la materia, así el poema.

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BogüerMario Bojórquez (México, 1968). Ganador del Primer Premio Alhambra de Poesía Americana en la categoría de obra publicada. Poeta mexicano, nació en Los Mochis, Sinaloa el 24 de marzo de 1968. Es autor de libros de poesía y su obra ha obtenido diversos reconocimientos, como el Premio Nacional de Poesía Clemencia Isaura (1995), el Premio Nacional de Poesía Enriqueta Ochoa (1996), el Premio de Poesía Abigael Bohórquez (1996) y los Premios Bellas Artes de Literatura: Premio Nacional de Poesía Aguascalientes (2007) y el Premio Nacional de Ensayo Literario José Revueltas (2010). Ha recibido las becas para jóvenes creadores del Instituto Nacional de Bellas Artes, del FONCA y de creador con trayectoria de DIFOCUR, y los Fondos Estatales para la Cultura y las Artes de Sinaloa y Baja California. Actualmente pertenece al Sistema Nacional de Creadores de Arte.

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