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Judas, 12+1 poetas nacidos en Costa Rica después de 1970

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Judas, 12+1 poetas nacidos en Costa Rica después de 1970
Selección y prólogo de Juan Murillo
Autores: Esteban Ureña, Alfredo Trejos, Laura Casasa, Angélica Murillo, Gustavo Adolfo Chaves, Felipe Granados, Paula Piedra, Gustavo Solórzano-Alfaro, Luis Fernando Gómez, Joan Bernal, Silvia Piranesi, William Eduarte y María Montero.
Catafixia Editorial / Colección laRueda, 7
Guatemala, 2013
80 p.p.

por Jorge Campos

Judas es la visión del sacrificio del amor que se entrega, traiciona, pero a la vez libera, teniendo como máximo ejemplo la expresión humana del beso del discípulo cuyo nombre titula esta obra. Esa visión se manifiesta en los poetas costarricenses Esteban Ureña, Alfredo Trejos, Laura Casasa, Angélica Murillo, Gustavo Adolfo Chaves, Felipe Granados, Paula Piedra, Gustavo Solórzano-Alfaro, Luis Fernando Gómez, Joan Bernal, Silvia Piranesi, William Eduarte y María Montero, que fueron  cuidadosamente reunidos en esta selección de Juan Murillo. Son 12+1 Apóstoles de la poesía amatoria nacidos después de los 70 y coinciden con esa perspectiva trágica y dolorosa del amor que sólo encuentra sosiego en la soledad, como lo menciona Trejos “Nos pasamos la vida hablándonos/siempre desde el otro lado de una puerta”. Ya lo dice Murillo en el prólogo: es “poesía escrita, presumiblemente, bajo los influjos benévolos del amor o sus venenosos derivados”.

Contiene voces importantes de las letras ticas y se construye en versos íntimos con una riqueza lírica perdurable que los hace nuevos en cada lectura. Es poesía que ahorra recursos, clara y directa, sin otra pretensión más que ser exorcista y curadora, y lo logra sin recurrir al complejo discurso retórico, sino que lo hace con sencillez. Nos topamos con la soledad de Gustavo Solórzano Alfaro, la memoria de Gustavo Adolfo Chaves, la obsesión de Luis Fernando Gómez, la pasión de Joan Bernal y William Eduarte,  y el desencanto de Felipe Granados y Paula Piedra, pero no resulta difícil descubrir que el poemario tiene como eje central al dolor como una revelación y al abandono como cura.

Este sacrificio inevitable nos contenta con pequeñas dosis de felicidad efímera para luego conducirnos al patíbulo. Es la sombra de un verdugo acechando en la soledad, y cuando pensamos que finalmente ha sido vencida retorna en una especie de juego macabro. Esteban Ureña lo sufre: “Tu presencia reiterada es un verso retorcido envuelto en mis sábanas/ donde has esperado, has vivido, a fuerza de tanto estar/ has empezado a convertirte en un recuerdo, el cuerpo de un recuerdo”.

Y nos destaza, nos deja morir como lo hace con Laura Casasa quien logra denunciarlo con imágenes desgarradoras y frías, llenas de símbolos cotidianos: “es que estoy colgando/ de un gancho industrial pesado y viejo/ como uno de esos pobres animales/desollada”.  Angélica Murillo nos habla del amor como movimiento, como vida, en versos breves que lo dicen todo con excepcional sencillez: “Qué fácil fue tu amor, qué triste/ y yo que te decía: no me ames.” En la poesía íntima y reflexiva de Silvia Piranesi descubrimos que no hay otra solución más que abandonar para volver de nuevo; es un ciclo infinito: “mi oficio es alejarme”.

Alfredo Trejos reclama ese espacio, ese tiempo del Yo necesitado de abandono, de ausencia, con una poesía que sobresale por su voz libre y brillante con finales inesperados: “Pero dejá en paz mis cosas./ No me pudiste suceder/ en peor momento/ y para vos esto debería ser suficiente.” María Montero, con una voz dominante y directa, persigue ese silencio que muchas veces orbita fuera del amor. Y el dolor de no saber soportarlo se escapa en sus versos: “Sería capaz de tomar el camino más largo con tal de que me dejaras en paz.” Montero delata a ese sentimiento controlador que aprieta y sofoca: “Soy yo/ la del cuerpo grabado en la piedra/ la que consume sus ojos en la arena/la que ya no puede hablar de amor tan fácilmente.”

De esta edición destaco, no sólo la calidad lírica de la selección de Murillo, sino también el cuidado editorial y la dirección de arte. “Judas” no es solamente un poemario del amor y sus vicios, más bien nos presenta la visión cíclica del amor que libera, destruye, y resucita para volver de nuevo.

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jorge-camposJorge Campos (Managua, Nicaragua 1987). Es poeta y licenciado en Economía. Ganador del primer lugar en cuentos del V Encuentro Nacional de Jóvenes Creativos por el Arte (Managua, 2004). En 2010 sus poemas “En pena” y “Hoguera” quedan en la Lista de Ganadores del VII Concurso Anual de Cuento breve y Poesía de la Librería Mediática (Venezuela). Ha participado en diversos talleres de poesía y narrativa. Ha publicado en diversas revistas electrónicas e impresas latinoamericanas, por mencionar: La Prensa Literaria, La Manufacturera, Letralia, Pórtico21, Resonancias Literarias, Efory Atocha, Entre líneas, Freelance Magazine Nicaragua, Revista Literatta, 400Elefantes, La ira de Morfeo,esQuisses, entre otras. Actualmente prepara su poemario Ruinas del Árbol. Director y editor de Vórtice (revistavortice.wordpress.com).

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