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Fuera de la linealidad acostumbrada

El equipaje del ángel

El equipaje del ángel
Nilton Santiago
XXVII Premio Tiflos de Poesía
Visor
España, 2014.

por Jordi Valls

La poesía podemos imaginarla desde muchas corporeidades, la lectura de “El equipaje del ángel” de Nilton Santiago, me inspira verla como una mina de carbón excavada en roca viva, una mina llena de múltiples galerías, algunas aun en plena rentabilidad, otras ya, en claro desuso. Nilton es un minero de estas galerías secundarias que poca gente transita, solo encontramos dos tipos de personas, los arqueólogos que buscan piezas que adornen el precioso museo de la minería, o los aventureros, que juegan a todo o nada, buscando entre los recovecos nuevas vetas de hulla, Nilton pertenece a estos últimos, que podemos denominar como locos o iluminados.

En esta labor poco comprendida por absurda y en la mayoría de casos improductiva, pues requiere de un trabajo más precioso que preciso, más intuitivo que lineal, se observa una música de palabra poseída por el jazz de Charlie Parker que va subyugando al lector y lo transporta hacia un mundo extraño que le aborda desde sus propias narices. Heráclito, Charles Simic, Cioran, Yves Tanguy, Pierre Matisse, Edvard Hopper, André Breton, Antonin Artaud, Walter Benjamin, Hokusai, Bernard Shaw, Ovidio, Hesiodo, Antonin Artaud, Walt Witman, Robert Lowell, Franz Kafka, Stéphane Mallarmé, Thomas Bernhard, Paul Celan, Fiódor Dostoievsky, Carlos Edmundo de Ory …y sobretodo Dylan Thomas, marcan los enclaves de una geografía de referentes que han creado al monstruo irónico y contemporaneo, que observa crítico una realidad que abarca la ínfima anécdota y los teoremas de la humanidad situándolos en el mismo plano, creando sorpresa y al mismo tiempo desequilibrando la solidez de un asentamiento sólido de referentes monolíticos “Heráclito, el oscuro de Éfeso, decía que lo difícil no es salir a la calle,/ sino levantarse de la cama y ser el mismo que desembarcó/ del sueño anterior/ estaba como una cabra, según se ve/ y estoy casi seguro que le costaba más pensar en la compra/ de la semana…”

La irreverencia continua hacia los mitos que conforman el canon personal de Santiago, no deja de ser una respuesta hacia sí mismo. Humanizar la tradición que nos precede como si se tratara de una amistad con la que tenemos una confianza y compartimos copas. Santiago contribuye a desacralizar la cultura, y vuelvo al jazz, no es anecdótico que Charlie Parker con su desenfadada música vaya conduciendo su música por la galería que ha abierto el autor, en el fondo ni las musas son tales, y sus defectos consuelan nuestras bajezas. La poesía se arropa con la tradición que la precede, pero su trato ahora es informal, eso no significa que el poeta haya relajado su ambición, al contrario, ha contextualizado el discurso a la vida actual: “No, no dejemos que este poema sea un cuerpo sin reconocer/ en el depósito de cadáveres…” para más adelante “…Dicen que reir es como abofetear el alma, vale,/ pero esto tiene el mismo valor que decir que todo suicida es/ como un girasol:/ la prolongación de la muerte de una abeja…”

El imaginario del libro obliga al lector a realizar una lectura fuera de la linealidad acostumbrada, la poesía de Santiago es un juego de prestidigitación, entre discurso, imaginación, referentes tangibles hábilmente modificados, y un forzar situaciones inverosímiles que transforma las acciones en lo sorprendente, como un circular circense por la cuerda floja: “Tampoco me creo que las rosas sean restos de las/ transfusiones de sangre/ de los suicidas,/ o que la luna sea, en otoño, un vertedero de lágrimas.” El marco de referencia que usa Santiago está estudiado y es por el bien conocido, el autor es un minero experimentado que antes de picar al azar ha marcado con precisión el lugar donde excavar hasta hacerse con su propia galería, y con energía, con insistencia y trabajo ha conseguido un gran equipaje. El maestro, acaso es el hijo del panadero, acaso Cesar Vallejo, acaso Dylan Thomas… Los referentes son muchos, pero la hulla encontrada es auténtica y propia. Nilton Santiago puede emprender a partir de “El equipaje del ángel” el viaje que desee.

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JORDI-VALLSJordi Valls (Barcelona,25 de enero de 1970) es un poeta en lengua catalana. Aunque nació en Barcelona, ha vivido muchos años en la cercana localidad de Santa Coloma de Gramanet. Presidió la Associació de Joves Escriptors en Llengua Catalana (Asociación de Jovenes Escritores en Lengua Catalana) entre 1994 y 1996, siendo actualmente miembro de la Associació de Escriptors en Llengua Catalana (Asociación de Escritores en Lengua Catalana). De profesión librero, toda su obra ha sido escrita en catalán y aún no ha sido traducida al castellano. Al ganar los juegos florales de poesía de Barcelona en 2006 se convirtió en el primer poeta en ostentar el título de Poeta de la Ciutat de Barcelona.

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