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Balance de la poesía catalana 2013

por Jordi Valls

La poesía ya no tiene un campo base. Un eje central que lidere programas y contenidos. La actualidad se come los espacios de reflexión colectiva en temáticas urgentes que abarcan la vida cotidiana. Hablo de un viaje acelerado, donde los “tweets” van más rápidos que la opinión, dejando solo un espacio al exabrupto ingenioso y humorístico como una vía de escape ante tanta presión. El año 2013 ha sido la antesala de una recuperación mas anímica que económica de la sociedad, pese a los cambios drásticos y las incertidumbres. La gente que ha podido, se ha dedicado a reconvertir sus activos y se ha lanzado a un futuro incierto, pero por vez primera, esperanzador. En Barcelona han cerrado librerías entrañables como la histórica “Catalònia” o la literaturizada “Canuda,” y han abierto en su lugar comercios de moda o de comida rápida, pero también han aparecido nuevas propuestas que van más allá de aportar un simple punto de venta de libros: “La Lamentable”, “No Llegiu”, la reaparición de “l’Ona”, “Espai Mallorca”, “Documenta” y en el distrito de Gràcia las librerías han establecido una colaboración solidaria creando, según los libreros, “la librería mas grande de Barcelona”… Caen algunas piezas del tablero, pero aparecen nuevas alternativas que aun deben demostrar su fortaleza. El mundo editorial también ha dado sorpresas remarcables, sobretodo en el campo de la poesía, la aparición de nuevos sellos como: “Terrícola”, “Arrela”, “Adia”, confirman que la dinámica de proximidad que han realizado otros sellos como: “Labreu”, “El Pont del Petroli”, “Meteora”, “Tèmenos”… ofrece esperanzas a los futuros editores que se arriesgan con un género que vive de un mercado frágil y de alto riesgo comercial. También se ha consolidado la revista “Poetari” con un proyecto cosmopolita y abierto, convirtiéndose en revista de actualidad y reflexión y en cierto modo complementar la prestigiosa “Reduccions”. Una de las grandes aportaciones del 2013, ha sido la aparición de la revista electrónica “Núvol” que dirige heroicamente Bernat Puigtobella y que en cierta manera cohesiona el debate literario des de la actualidad, ofreciendo una diversidad que no siempre es visible en la prensa escrita.

Institucionalmente, el año poético ha sido liderado por el núcleo duro del Año Salvador Espriu, con una multitud de actividades con el objetivo de difundir la poética y el pensamiento del poeta de Sinera. Exposiciones, charlas, presentaciones de libros… han creado un Espriu solar al entorno del cual basculan los nombres de poetas que también merecían ser destacados por efemérides y por importancia:  Marià Villangómez,  Joaquim Amat i Piniella, Bartomeu Rosselló-Pòrcel, Vicent Andrés Estellés, Miquel Martí i Pol, Joan Perucho, Joan Brossa y, sobretodo, el gran olvidado, el tercero de los “Joans”: Joan Teixidor, quizás el único de los poetas homenajeados que ha sido perfectamente curado y revisitado por Sam Abrams en la obra completa publicada por Curbet. Cabe destacar también la aparición de otra obra completa, la de Marià Villangómez a cargo de la editorial Viena. También la publicación de un inédito de Miquel Martí i Pol, Veu incessant (Edicions 62), es una sorpresa que nos ayuda a entender la evolución del poeta de Roda de Ter. Como también lo es la reedicion de los primeros poemarios de Joan Precucho a Poesia 1947-1956 (Meteora). Y aun, la necesaria Prosa completa i textos esparsos (La Magrana), de Joan Brossa, a cargo de Glòria Bordons.

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En el caso de Salvador Espriu, encuentro destacable la edición  D’una vella i encerclada terra (Tres i Quatre), obra que recoge el Espriu mas genuino e implicado con la realidad catalana, y el titánico Ocnos i el parat esglai (Balasch Editor), un libro de prosas de Salvador Espriu que compila Ramon Balasch , cumpliendo con la voluntad póstuma de Espriu. También es importante la divulgación efectiva de la obra de Espriu en Poemes i narracions (Bromera). Y aun destacaría, por insólita y efectiva, la novela de Sebastià Alzamora Dos amics de vint anys (Proa), que hace un recorrido iniciático por la amistad entre Bartomeu Rosselló-Pòrcel y Salvador Espriu.

Pero el año poético, está marcado también por otras efemérides que conviene destacar, como la magnífica exposición “La revolta poètica (1964-1982)”, a la Fundació Palau de Caldes d’Estrac, donde contrastada, aparece retratada la generación posterior, que vivirá intensamente la cultura pop, la transición de la dictadura de Franco a la democracia y los aires de libertad generados en aquel periodo histórico irrepetible.

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En este contexto, necesitamos tener en cuenta, el trabajo ensayístico de Jordi Marrugat, que con la aparición d’Aspectes de la poesia catalana de la posmodernitat (Publicacions de l’Abadia de Montserrat) – libro que ha generado una polémica interesante y que evidencia una visión de la evolución de la poesía contemporánea que pretende remover los fundamentos de la crítica catalana actual-, ofrece al lector una realidad compleja y atomizada. Aunque no se trata no es un trabajo definitivo, porque es incompleto, será interesante seguir los progresos de Marrugat en próximos ensayos, ya que, el riesgo y la ambición discursiva lo hacen brillan.

El 2013 ha ofrecido un punto de partida interesante por la aparición de antologías poéticas colectivas, quizás porque, des de la publicación de la antología Pedra foguera (2008) – que, recordémoslo, apareció como reacción joven al fenómeno Imparables (2004), que, a su tiempo, fue salió como una bala de proyectil de 21 poetes del XXI (2001), de Ernest Farrés, reacción en cadena que fue, probablemente, la operación de marketing mas impactante del mercado interior de la poesía catalana-, no havia existido continuidad en el campo de las recopilaciones poéticas. Ahora, des del territorio de habla catalana se han articulado libros de colectivo que responden a la necesidad de cartografiar la poesía en su hábitat. Sin duda, es el libro Donzelles de l’any 2000 (Mediterrània) el que ha recogido de forma más clara el testimonio: veintisiete poetas del ámbito catalán -incluye un guiño a Occitania-, nacidas a partir de los años setenta, representando las renovadas fórmulas de la poesía contemporánea, des del punto de vista femenino. Encontramos nombres importantes, y es una antología de referencia que ha surgido para quedarse. Otro trabajo ambicioso es Màtria: noves veus poètiques dels Països Catalans (Germania), en que la alternativa de nombres y propuestas poéticas renova el panorama de visualización de la poesía catalana. Una antología temática Poemes amb àngel (Ara), a cargo de Jaume Subirana y Carles Torner, continua la función de retornar el placer de leer poesía a un público más genérico. Deberemos destacar también un insólito trabajo importante La Tercera Illa: Poesia catalana de l’Alguer (1945-2013) (Saldonar), con un trabajo de selección y didáctica a cargo de Joan-Elies Adell, insisto en la importancia de la antología porque da presencia a unos cuantos autores de la ciudad catalano-sarda del Alguer que a partir de ahora se sumarán de forma evidente a la poesía catalana actual. Aunque destaco que algunos ya lo han hecho, como Antoni Canu, Anna Cinzia Paolucci o, más recientemente, Rafael Caria, del que la editorial Adesiara ha publicado la Poesia completa, acompañada de un disco donde la soprano Eulàlia Ara canta veintitres poemas del poeta alguerés. I navegando por la insularidad, cabe destacar la iniciativa de la editorial Arrela, con una nueva colección, Anvers Poesia, y con dos libros de carácter reivindicativo y cultural: Versos per la llengua: cinquanta-una veus poètiques de Menorca i Versos per la llengua: trenta-cinc veus poètiques d’Eivissa i Formentera. Con la voluntad de concienciar la sociedad de la importancia de la lengua catalana y la necesidad de dignificarla ante los constantes ataques de las administraciones central y autonómica, es destacable el compromiso de los poetas de primer orden que aparecen y se significan, avalando el valor añadido del sello editorial.

El 2013 también ha sido un año activo en el campo de las actividades poéticas, con festivales como la Setmana de Poesia de Barcelona, la Festa de la Poesia de Sitges, o Poesia a les Caves… iniciativas que aportan anualmente vida pública al género. También quiero destacar un acto concreto que, por su singularidad, merece ser esmentado: a finales de enero se hizo una fiesta sorpresa en el Cercle Artístic de Sant Lluc en Barcelona en homenaje a Narcís Comadira; la sorpresa consistía en la presentación del libro Quan em llegiu (Ed.62), una muestra de cuarenta y siete lectores atentos. El acto, emotivo y amable, fue un ejemplo de generosidad y estima por parte de la editorial y de la diversidad de lectores, amigos y poetas que participaron.

Así mismo el 2013 ha sido un año de un cierto vigor en el ámbito de la publicación. Autores que hacía años que esperaban -la crisis ha devastado y ocasionado múltiples daños colaterales- han encontrado la oportunidad de publicar; algunos, incluso, han duplicado; otros, a su vez, tienen una presencia mediática casi “monopolística” -la proporción entre calidad y reconocimiento no va de forma equilibrada y, como cada año, tengo la sensación de vivir en un selva dónde el único mensaje que flota en el ambiente es que el último que cierre la puerta. Independientemente de esta visión subjetiva, la riqueza de la poesía catalana es evidente, con sus múltiples maneras de entenderla y de expresarla. En este sentido, el año ha sido rico, y no ordenaré la topografía de las publicaciones de forma cronológica -que no aportaría más que datos desordenados-, sino que lo haré desde las diferentes poéticas, que bajo mi punto de vista, hace falta ordenar y darles un tratamiento diferenciado, aunque, debido a la complejidad, solo será una aproximación con voluntad de objetividad y rigor.

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Comenzaré por destacar los libros publicados por los seniores de nuestras letras. Empezaría por Jordi Pàmias, con El cor del món (Ed.62), una muestra poética de factura impecable, donde la experiencia vivida y la descripción precisa y exacta responden fielmente a la austeridad del mensaje  que nos hace llegar. Los viajes de Pàmias son propicios a la reflexión ética y a la fascinación por la belleza, a partir de los escenarios que protagonizan los hechos sagrados de las tres religiones monoteístas en un punto de encuentro entre oriente y occidente. Francesc Garriga, con Tornar és lluny (Proa), premio Carles Riba 2012, toma el marco del título para encararse, des del escepticismo, a los motivos que le quedan al poeta para vivir. A partir de la fragilidad de la vejez, la mirada experimentada del poeta define el deseo, el miedo y, sobretodo, los recuerdos como los motivos del posicionamiento de Garriga ante la trascendencia. Joan Margarit también ha sido noticia por dos motivos: la publicación de Poemes d’amor (Proa), una selección escogida de sus poemas de temática amorosa; y por haber sido Poeta d’Honor al Festival de Poesia de Sant Cugat del Vallès. Al tiempo de haber obtenido el premio Poesía Mundo Latino, juntamente con el poeta mexicano José Emilio Pacheco, desaparecido recientemente, ambos por su contribución poética a las lenguas románicas. Rosa Fabregat ha publicado Ancorada a la boira. Obra poètica I (1953-1993) (Pagès) un repaso por su itinerario poético, importante para comprender vertientes de la visibilidad y el reconocimiento, siempre difíciles, de la poesía escrita por las mujeres, que hoy aun afecta la poesía catalana. Otro libro importante en este sentido es la publicación de Batec de paraules. Poesia lírica completa (El Cep i la Nansa), de Joana Raspall, con el añadido de ciento noventa y un poemas inéditos y un estudio introductorio de Carme Arenas. Desgraciadamente, Joana Raspall nos dejó en el 2013, como también, recordémoslo, el poeta mallorquín Jaume Pomar y el poeta Jaume Sisterna, tres voces que continúan dibujando el imaginario de la poesía catalana. En este apartado de poetas desaparecidos deberíamos tener en cuenta la publicación del libro inédito del poeta Josep Gomà, Cançons de Lleida i altres poemes (Viena), una aportación vital que desgraciadamente ha pasado demasiado desapercibida y a la cual convendría dedicarle más atención para poder entender de forma exhaustiva la poesía de la posguerra en Cataluña y su posterior evolución. Finalmente, y casi llegando al 2014, Màrius Sampere, con un impresionante Ningú més i l’ombra (Proa), donde vuelve a mostrarse cada vez más nihilista: la excelencia en el uso de los contrarios y las sorprendentes paradojas del lenguaje que, al negar, afirma las posibilidades de relación entre lo insondable y lo tangible. Y también en el límite del traspaso del año, cabe celebrar la re-edición de la Obra completa (Viena) del traspasado poeta de la Cataluña francesa Jordi Pere Cerdà.

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La temàtica amorosa se ha manifestado a través de diversas voces, que trato en este apartado. Entre los líricos, comenzaría por el libro de Manuel Forcano Estàtues sense cap (Proa), donde el poeta explora las posibilidades del deseo, en un ejercicio de descripción de fantasías y situaciones hedonistas en escenarios orientales. Es un libro que saluda de la mano a otro poeta, Josep Piera, que, con El temps trobat (Bromera), premio Alfons el Magnànim, nos transporta, a su tiempo, por los caminos del lirismo, con algún poema conector que dialoga con Forcano y con impregnaciones de oriente y de deseo; un libro evocativo, pero al mismo tiempo amargo en tomar consciencia del límite que supone la vejez. E también valenciano Alexandre Navarro navega por las aguas de la poesía amorosa con Encesa fotografia (Germania), una joya que emerge de la antigua aljama de clásicos que el autor conoce a la perfección: Ibn Khafaja, Ausiàs March, V. A. Estellés. También la poética de Joan-Elies Adell, que, a Si no et tinc (Pagès), premio de Poesia Parc Taulí, aporta desde la convalecencia amorosa los trazos de la experiencia que lo conciencian de las flaquezas y del paso de la felicidad siempre fugaz. Miriam Cano, nos ofrece un exigente Buntsandstein (Viena), premio Martí Dot, libro plagado de referencias literarias, bajo el cobijo de T.S.Eliot, donde crea un discurso del desengaño amoroso con gran dureza y vitalidad. Àngels Gregori ganó els Jocs Florals de Barcelona con Quan érem divendres (Meteora), el libro refleja el contraste entre la realidad prosaica y las cavilaciones de la autora, y evidencia la perplejidad de las contradicciones del vivir con el trasfondo del amor como tabla de salvación y la muerte definitiva que concluye el libro. De Montserrat Butxaca, Angle a la deriva (Moll), premio Bernat Vidal, es un libro partido en dos partes subjetivas: la primera es en clave temática amorosa y la segunda toma como referente la estética del arte. En otro ámbito, haciendo servir diferentes estrategias, Avelino Hernández, a El setembre dels nostres jardins (Documenta Balear), ensancha la idea del amor en vivencias pasadas que acompaña la mirada reflexiva y lúcida del poeta. También en Fin ‘amor (A la llum de la tarda i altres dir amor) (Curbet), de Jordi Carrió, con fotografías de Maria Espeus, hay una mirada contenida del amor con una bella austeridad expresiva. Y Medusa (Cossetània), de Isabel M. Ortega, que presenta  referentes mitológicos donde la autora manifiesta la extrañeza de la tensión amorosa.

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En otro plano , el de la materialidad, de la experiencia, destaco el excelente libro de sonetos Contrada (Tres i Quatre) de Jordi Llavina, con un lenguaje moderno y una capacidad descriptiva y metafórica que sorprende por la coherencia interna, por la sutileza de la concreción matérica y la contemporaneidad convincente. Llavina da credibilidad al soneto catalán y lo hace crecer. Ricard Desola, con Història universal particular (Viena), premio Joan Llacuna, ofrece un repaso de una ambiciosa mirada al “progreso” de la humanidad con la depredación de la especie como trasfondo. Y Josep Lluís Roig con una curiosa propuesta en Un boxejador entre la boira (Pagès), premio Ciutat de Terrassa Agustí Bartra, un juego de poemas y citaciones que a su tiempo sin poemas dentro del marco del texto, que en cierto modo, corrigen el enunciado del poema principal, en una reflexión sobre el tiempo y la desesperanza. Un huracán de convicciones sigue el trazo de El llançador d’espases (Pagès), con la afilada mirada de Eduard Sanahuja, “en versos de golpe seco, imperturbable, sin redobles de tambor” en palabras de Jordi Virallonga. En el ámbito que marca las  fronteras de la vida, del conocimiento, de las emociones, Josep Anton Soldevila, con El mur de Planck (Tres i Quatre), premio Octubre, plantea el conflicto de las expectativas, el misterio y las limitaciones físicas, y és impactante la precisión de los finales contundentes. Oscura y fascinante resulta la aproximación de Sadurní Tubau al alma de Franz Kafka con El somni de Gregor Samsa (Columna); Tubau nos conduce por un infierno perturbadoramente sofocante, doloroso y contemporáneo. Manel Rodríguez-Castelló aporta, con Estranayament (Ed.62) premio Ausiàs March, un ambicioso friso de lírica existencial donde cuestiona los asuntos interiores de los grandes temas; un libro de alto voltage reflexivo. De veu en veu, de Rosa  M. Noguer (Tèmenos), premio Josep Fàbregas, es un evocador poemario que nos traslada al antiguo Egipto, tan lejos en la distancia y el tiempo como cercano en humanidad. Àngels Marzo consiguió el Premi Màrius Torres con Saba bruta (Pagès), un poemario exhaustivamente descriptivo donde se destaca la creación de atmósferas densas y enigmáticas que plantean planos de la realidad insólitos. En Talismans (Bromera), premi Ibn Jafadja Ciutat d’Alzira, Emili Rodríguez-Bernabeu propone un viaje a través del laberinto de los recuerdos, con el mar como bálsamo para poder afrontar el paso del tiempo con la mirada serena. De Manuel Roig, Memòries d’un gat verd (Viena), premio de Poesia 25 d’Abril, es un libro de circunstancias donde se enmarcan las obsesiones del autor de forma convincente. El conmovedor Me’n vaig (Pagès), de Jacint Sala, auncia el final de la existencia física en poemas contundentes, evocando, con una estrategia de desdoblamiento textual la objetividad y la subjetividad de la voz del poeta. De Cristina Casas, Al mig de les coses (Pagès), premio Jordi Pàmias, es un libro de prosas poéticas con imágenes desnudas y matéricas donde desfilan una exposición fidedigna de los estados de ánimo y su tangencialidad. Jordi Gabarró, con Al senyor de Montaigne (Viena), nos aporta poemas de carácter reflexivo. Amagatalls (Germania), de Jordi Guerola, presenta un poemario de carácter intimista, los recuerdos aparecen justo en el momento de las renuncias.  También Jordi Valls nos ofrece Mal (Meteora). Un estremecedor Sota el paraigua el crit (Lleonard Muntaner), de Antonia Vicens, que nos transpora a la perdida y el duelo, desde la cultura heredada de los padres, y nos deja un substrato de crítica respecto a la situación histórica y actual de la mujer, las justificaciones del sacrificio que se derivan de la tradición. Les hores concèntriques  (Germania), de Enric Sanç, es una propuesta de poesía popular y al mismo tiempo un terreno para experimentar poéticas. Con un estilo directo, Estel Julià nos regala Mar d’estels (Témenos), un poemario plagado de determinaciones impactantes que parten del yo descriptivo. Ramon Boixeda, con La pell fina (Viena), premio López Picó, ofrece un trabajo lleno de imágenes evocativas y plagadas de modernidad. Un elegíaco Josep Porcar en Llambreig (Tria Llibres), con un discurso crítico y existencial vestido de imágenes cercanas, cotidianas y enmarcadas en el territorio, nos sorprende favorablemente con un trabajo léxico depurado y un sentido del ritmo extraordinario, con un contenido lleno de referentes tangibles. Josep Serra, con Anys i paranys (1989-2012) (Témenos), nos ofrece un conjunto de libros de poemas compilados en un solo volumen donde las circunstancias, la naturaleza, y los homenajes a los olvidados configuran una lectura equilibrada y bella. Marques (El Gall), de Jean Serra, es uno de los poemarios impecables que nos presentan la maestría  del poeta ibicenco; hay un repaso a la cartografía de su poética y nos deja como un testimonio final -palabras del autor- de su producción lírica. Memòria banal (El Pont del Petroli), de Jordi Cervera, se sumerge con sutil ironía en las obsesiones del pensamiento furtivo  y cotidiano. Llibre del professor (Bromera), de Alexandre Bataller, que mereció el Premi de Poesia Ciutat de València, es un trabajo de reflexiones eruditas y experiencias que surgen del mundo académico y envuelven la vida del autor. Buena parte de los poemas de Delerictes (Servei de Publicacions de la UAB), de David Figueres, premio de Poesia Martí i Pol, parten del amor, que va y viene, entre los embates de la vida, la madurez de las reflexiones, el dominio de la tradición y la estructura y la belleza sobria de los poemas, que invitan al pensamiento y al placer estético. Anna Cortils, a Entre els desert i el cactus (Meteora), premio de Poesia Joan Perucho, con tono elegíaco evoca la presencia del poeta desaparecido Salvador Iborra, des de espacios y circunstancias que enmarcan la presencia del poeta obsesiva del poeta recordado. L’univers sense precipici (Germania), de Josep Manuel Prieto, es un libro de poemas que parte del yo poético que interroga. También Eva Baltasar nos presenta un descriptivo y afilado Vida limitada (Món de Llibres), premio Miquel Àngel Riera. A El camí que desa les hores (Témenos), de Albert Planelles, la experiencia, la observación de la vida y la naturaleza hacen camino hacia el conocimiento profundo de la realidad. Ester Andorrà, con Afamats (Labreu), acompañado de las ilustraciones de Núria Miret, ofrece un friso secuenciado de vitalidad inconformista. El pes de les ales (Denes), de Francesc Bernàcer, premio Manuel Rodríguez Martínez, un libro sereno, concentrado, sobre el paso del tiempo y el sentido de la vida. Jaume Bosquet en Transvasament (Proa), premio Miquel de Palol, ha confeccionado un sutil espejo donde la experiencia, la sugestión de las imágenes escogidas y la sobria observación confieren una precisión poética potente. Si uneixes tots els punts (Galerada), de Estel Solé, poemario bellamente ilustrado por Paula Bonet, describe una cartografía exhaustiva del mundo personal de la autora: las experiencias, las sensaciones, el origen…, con el acierto de plantear los poemas de forma serena y empática, brillante. L’última mohicana (Curbet), de Anna Bou, con prólogo de Francesc Parcerisas, desvela un cierto agotamiento de la dictadura de la contemporaneidad con versos expresionistas y epidérmicos. En Tremolo (Germania), Hèctor Serra confirma una voz comprometida. Con poemas ingeniosos y juguetones, Art K. (Arola), de Jordi Julià, parte de los dibujos, las fotografías, los cuadros, los objetos y las instalaciones de Ricard Gelado y Xevi Plana; las imágenes inspiran el libro y el tema es la obra y la figura de Franz Kafka. Una vez más Jordi Julià muestra su versatilidad adaptativa al discurso y maestría. A Egipte. Al vèrtex de l’esplendor (Témenos), de Montserrat Altarriba, la fotografía de la autora guía los poemas creando la atmósfera adecuada, evocativa. En clave de homenaje a Bartomeu Rosselló-Pòrcel, Flames a la fosca (Meteora), de Esperança Castell, toma el vitalismo de la naturaleza y de los recuerdos que envuelven la vida, Les pedres parlen (Roure), de Meritxell Sales y en otro sentido, Jordi Pujol Nadal, con Greatest Hits (66 Rpm), nos traza un fresco de vida urbana llena de ironía y con un estilo directo. En Des del sud del silenci (Gorb), de Rafael Casanova, cada poema ofrece con meticulosa precisión los matices de los momentos del día. Cercano a lo que podríamos llamar una poética social, Manual d’instruccions (Documenta Balear), de Joan Alfons Marí, ofrece poemas de combate, incisivos, y con voluntad de remover consciencias, con un uso ejemplar del recurso del verso sentencioso y el aforismo. Glòria Coll, en Oda als objectes (Galerada), premio Amadeu Oller, dibuja un fresco de detalles, situaciones y reflexiones que van más allá de la anécdota; una promesa que habrá que ir siguiendo. Geografies de l’oblit (Germania), de Jaume Pérez i Montaner, és una antología de la trayectoria poética de uno de los poetas y ensayistas valencianos más influyentes e importantes. En un plano diferente, Ramon Solsoa, con el pseudónimo de “Lo gaiter del Besòs”, aporta un ejemplo de poesía satírica, Botifarra de pagès con un subtítulo sugerente –Versos per tocar el dos- (Pòrtic). David Jou se desdobla en una bicefalia admirable en Poemes sobre ciència i fe i L’avinguda i el laberint (Viena), dos poemarios de temática diferente que aportan reflexión y claridad, e invitan al debate y la pedagogía. En el primer libro cuestiona la jerarquía decimonónica de la ciencia por encima de la fe y invierte el sentido, con argumentos que revalorizan la fe y que avanzan en paralelo al discurso. El segundo libro trata de las consecuencias y de las causas de la relación Cataluña-España, donde se despliega el motivo del posicionamiento lírico, moral e ideológico hacia la lengua catalana y su territorio.

Llegat Rebel

En un espacio cercano, aparcaría estas voces que navegan entre las diversas aguas de las poéticas actuales. Lluís Calvo a Llegat rebel (Terrícola) muy probablemente ha escrito uno de los poemarios más espectaculares del año. En cierto modo, Calvo confirma la ascensión vertiginosa de un verbo juguetón, conocedor de la tradición, y al mismo tiempo, del pensamiento contemporáneo, y nos seduce desde el margen que va consiguiendo centralidad discursiva. T’hi sé (Edicions 1984), de Enric Casasses, parte de una libreta que iba llenando de palabras y dibujos, y que ha presentado como conclusión: un mosaico subjetivo de lirismo popular que cuestiona la gravedad de la poesía y las trampas de los convencionalismos occidentales. En el ámbito de la sorpresa y la fantasía, y con un tono grotesco e irreal, Laia Noguera nos regala Ah (Poncianes), con personajes extraídos de los cuadros de Joan Ponç, que se relacionan y crean diálogos y situaciones delirantes. También conviene destacar los poemas cortantes y sobrios de Albert Mestres en Nous (Edicions 62), que aportan la experiencia vital del padre, del amante, del animal sensorial, en sonetos repartidos en el poemario y unos estimulantes haikus. La murga (Lapislàtuli), de Montserrat Costas, libro de poemas acompañado de una traducción al japonés a cargo de Ko Tazawa, es una muestra de poesía lúcida, donde las heridas son las marcas que dejan al descubierto la desconfianza que hace crecer los poemas; en el prólogo Màrius Sampere afirma: “…el libro, es dulce, suave, inofensivo, quizás ingenuo, pero implacable”. Un demoledor Els treballs i els dies (Adia), de Àngel Igelmo, nos desdibuja la mirada poética convencional desde la rabia y la ruptura lingüística. Daniel Busquets, en El clímax (Labreu), deriva hacia los motivos de los “placeres” de los paraísos artificiales, de la sordidez y de los ambientes sorprendentes, en poemas breves, sugerentes y urbanos.

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Aquí enlazaría la poética de ámbito orientalizante, breve y esencial. Es el caso de Josep-Ramon Bach en  Desig i sofre (Témenos), que, con mirada sobria, se refleja en el paisaje y la naturaleza con una precisión admirable. En otro contexto, Iban L. Llop, en Sala d’espera (Edicions 96), premio Certamen de Poesia Marc Granell, nos ofrece una secuencia de tankas y haikus que se concatenan para conformar un dietario esencia de la observación atenta del poeta, donde destaca el dinamismo de la vida moderna, la fragilidad del poeta y la delicadeza de los instantes escogidos. Albert Tarrés, en  En la fulla i la nit (Viena), premio Joan Teixidor, invoca la presencia de aquello que es evidente pero no se acaba de percibir; el autor nos da toques de atención precisos y busca  la esencia de cada materia observada. Núria Queraltó nos ofrece Mirada d’Haikú (Témenos), un libro que combina el haiku con la imagen, inmortalizando escenas cotidianas. A medio camino de la experiencia y el lirismo oriental Enric Sòria con  Arqueologia (Bromera), premio Alfons el Magnànim, se define hacia una poética reflexiva: la memoria, el paso del tiempo y las contradicciones de la vida nos llevan a una lectura que destila sabiduria y sentido. L’eixam del vers (Germania), de Joana Navarro, viene acompañado de las ilustraciones de Mati Esteve Berenguer, un libro de haikus impresionista, inspirado en la naturaleza y con la voluntad de estimular sensaciones dormidas, Haikus del Pedraforca (Centre d’Estudis d’Avià), de Toni Gol, presenta un conjunto de haikus donde la montaña adquiere un protagonismo imponente.

Quiero destacar un fenómeno importante que va tomando fuerza: la aparición de los que yo defino como “lobos solitarios”, me explico, los poetas que gestionan todo el proceso creativo, de gestión y de promoción del libro. No se adscriben a ninguna corriente literaria concreta y van a la contra de las fórmulas convencionales preestablecidas. Hay dos casos interesantes: Marc Freixas y Santi Borrell. En el caso de Freixas, opta por el recurso de las aportaciones por la vía del micromecenazgo para editar Amor i silenci (La Comarcal), un poemario altamente emotivo, abierto, expansivo y con un contenido ideológico comprometido con los más desfavorecidos de la sociedad; por otro lado, Santi Borrell se autoedita en el sello Edicions de Pedra con Fragments d’una pedra, donde, de una forma diáfana, estampa las reflexiones del poeta sin aparatosidad ni retórica recurrente. En los dos casos cabe destacar la autenticidad de sus apuestas poéticas.

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La poesía de carácter simbólico, enigmática o directamente experimental también ha hecho sus aportaciones. Las iré graduando desde las poéticas que asumen un riesgo estético o de contenido, hasta las que directamente aportan experimentación en estado puro. Susanna Rafart, en La llum constant (Proa), premio Rosa Leveroni, cierra de algún modo el discurso iniciado en sus últimos libros: a partir del tiempo y la pérdida, la atmósfera simbólica de la naturaleza casi glaciar, nos conduce a una fiesta estética que invita a la reflexión y a la observación matizada de nuestras emociones. Por otro lado, Carles Duarte nos regala una proyección creciente de su lírica en dos libros diferentes, pero en cierto modo complementarios: Alba del vespre (Tres i Quatre) plantea el enfrentamiento del poeta con la muerte y el envejecimiento a partir de la estrategia del ensueño que marca el estilo del autor, pero con un tono más reflexivo y severo que en poemarios anteriores; por otro lado, La mà del temps (Arola) combina las fotografías cotidianas de Maite González; con el sello de una poesía, la de Duarte, que navega por la imagen y la envuelve en un plano completamente integrado. Jacint Sala, en  La destral (Viena), premio de Poesia Marià Manent, libro de alto contenido reflexivo, lírico y simbólico, construye un monumento lleno de referencias de la naturaleza; en el prólogo, Jordi Pàmias dice: “testimonio de un hombre que ha amado, ha sufrido en una época extraña y difícil”. Una lluvia fina de perplejidad e ingenio ante las trampas de la realidad y el lenguaje es el que encontraremos en La duna i la cascada (Edicions 62), de Antonina Canyelles. La introspección lingüística de Roger Costa-Pau, en Cavada pell (Llibres del Segle), provoca un efecto altavoz de significados sugerentes en el abismo de las espirales demiúrgicas, donde la paradoja acaba siendo un enigma efímero e insondable de la existencia. De raíz celaniana, Montserrat Rodés con D’incertes certeses (Labreu), a partir de un eco intimista, invita al lector a enfrentarse al paradigma de las limitaciones de la comunicación desde la plasticidad de los elementos comunes y del propio cuerpo. Guanya la dama (Viena), premio Betúlia, de Josep Fàbrega, es un poemario barroco y denso con un trabajo léxico que deriva en una alquimia que configura un yo encriptado.  En El cel de l’infern (Lleonard Muntaner), Lluís Maicas, a partir de los recuerdos y con una mirada irónica, construye desde unas coordenadas personales la interpretación de un mundo desaparecido pero evocado con su testimonio. Sebastià Bonet, en Voluntàries (Labreu), profundiza en las “onceavas heterogramáticas” que inventó George Perec, un exercicio poeticomatemático de combinatoria  compleja que consigue un nivel de virtuosismo paralelo a la sensación de extrañeza textual. Debemos alegrarnos de la re-edición compilada de la obra de Jaume Galmés en Poesia 1984-1988. Volum I (Moll), con poemarios que han influenciado las últimas generaciones de la poesía catalana; se recogen los siguientes: Nàufrag en el temos, Cant i Dionís. A Quest (Llibres del Segle), la poética de Victor Sunyol da un paso más a partir de la inclusión de las acciones que motivan un relato lineal y, por lo tanto, falso de la realidad, tal vez para despertar el verdadero límite presente a la potencia del eco significante. Carles Camps se desdobla en dos libros de carácter existencial y filosófico: en L’oració total (Proa), poesía de alta reflexión sobre los recuerdos y las trampas de la memoria, y de como tejemos el argumento del sentido de la vida, Camps nos sitúa en la frontera del pensamiento lógico; y en  La runa de la veu (Llibres del segle), el poeta profundiza en la irresolubilidad del dilema entre el lenguaje y la vida en una estrategia para conjurar el tiempo y el instante que huye y resplandece. En otro contexto tenemos I això no cal (El Pont del Petroli), un libro que une dos autores experimentales de primera linea, Carles Hac Mor y Eugenio Tisselli, en un interesante trabajo a partir del cruce de correos electrónicos, donde se manifiestan en forma y contenido los temas recurrentes de los autores: la libertad, el extrañamiento ante la existencia y el humor, cohabitando en un reto dialéctico valiente y lleno de sorpresas. El terra i el cel (Labreu), de Eduard Escoffet, heredero de la experimentación conceptual de Joan Brossa, reflexiona e invita a la simplicidad desde la interrogación y una fina inteligencia. Albert Ubach mereció el Premi de Poesia Vila de Lloseta con Missa pro carnavale mortis I. Introitus (Moll), obra ambiciosa y compleja construida con un lenguaje simbólico  y lleno de referentes surrealistas. Taps de llum zenital (El Pont del Petroli), de Genís Cano, convierte en fiesta el juego fonético, y en algunos de los poemas estremecedores deja entrever la experiencia de la enfermedad terminal. El dolor de la pérdida está presente en Rendezvous (Cafè Central/ Eumo), de Jordi Làrios, un poemario duro que deja rastros de sutiles recuerdos en los diferentes espacios del mundo donde los poemas se van manifestando. Lluís Juncosa nos ofrece un condensado Glacial (Lleonard Muntaner), poemario sinuoso y sublimado, con una imaginería que nos remite a un discurso depurado, obsesivo, perturbador, de alto voltaje lírico. En el plano del lenguaje visual, cabe destacar  Doble imatge (El Pont del Petroli), de Jordi Cerdà y Claude Jeanmart, libro de fotografías conceptualizadas con intención de crear paradoja y denunciar las sutilezas del poder. También es importante resaltar el libro Finestres (Inverso), de J. M. Calleja, uno de los grandes poetas visuales contemporáneos.

Ultracolorsmitjana

Un episodio reciente en la poesía catalana es la aparición, entre las nuevas generaciones, de postulados estéticos diferenciados e innovadores, que se deberá tener en cuenta para entender la articulación, quizás aun inconsciente, de corrientes vivificadores que marcan tendencia. El poeta y crítico David Madueño elaboró con diferentes colaboradores el dosier “Cartografia de noves poètiques” para la revista de Sabadell Quadern de les Idees, les Arts i les Lletres, núm. 190: un estudio muy completo y esclarecedor. Enmarcaré en este apartado Pianos i Túnels (Labreu), de Silvie Rothkovic, que sorprende por el tratamiento innovador de las imágenes y los conceptos en su transformación a partir de las colisiones meta-literarias, con la presencia de la música como un motivo principal. Muy cercano tenemos, Ultracolors (Labreu), de Albert Forns, mantiene una correspondencia estética con la propuesta de Rothkovic, pero en este caso el hilo conductor es el arte contemporaneo; el libro concluye con un original glosario subjetivo de los artistas citados. Un contundente L’ésser solar (Lleonard Muntaner), premio de Poesia Pare Colom, de Anna Gual, nos introduce en las controversias de la autora que se abisma y vuelve con finales inesperados, desde la extrañeza hasta a serena reflexión. La anatomía de Lucia Pietrelli se presenta en forma de dos libros: Esquelet (Pagès), premio Recull, con la fórmula de modular sus silencios en el poema, marca un ritmo sincopado que aporta a la lectura una cadencia acompañando el discurso a partir del cuerpo humano y su geografía más íntima, un correlato subjetivo bien estructurado; Mort d’un aviador tartamut (Adia), con unos giros que descolocan, se dota de una radicalidad extrema para declarar el amor y describirlo. En la linea de un rumor rítmico parecido, David Caño, con Res és ara ni això (Terrícola), presenta una lucha entre contrarios que lucha para hacer surgir de la voz del poeta un canto rebelde, y demuestra su versatilidad a la hora de encarar nuevos registros poéticos.  Teresa la momia (El pont del Petroli) es una propuesta de Lluís Calvo y David Caño, un desinhibido conjunto de poemas que alcanzan la frontera entre el territorio prosaico, las complicidades descriptivas y la poética del gesto y de las intenciones, con un toque cinematográfico y radical. Meritxell Cucurella-Jorba en Cada volcà és abans muntanya (Terrícola) nos aporta una mirada subjetiva que lleva a la expansión de la experiencia. Ignar (Poncianes), de Gabriel Ventura, es una muestra de trabajo lingüístico innovador, expresivo y altamente sugerente, que impresiona el lector de forma directa.

La traducción al catalán ha fructificado en la aparición de libros importantes. Destaco los siguientes, que considero imprescindibles: Poemes escollits (Edicions 1984), de Joseph Brodsky, donde cabe estacar el trabajo de Judit Díaz, aunque notamos a faltar los textos originales del autor. En paralelo, hemos de agradecer que Llibres del Segle haya editado És tot el que tenim, del también poeta ruso Alexander Kúixner, amigo de Brodsky y protegido por Anna Akhmàtova, con la traducción a cargo de Xènia Dyakonova. L’home aproximatiu (Lleonard Muntaner), del rumano Tristan Zara, traducido por Vicent Alonso, es una muesta de la evolución del autor en el campo del surrealismo. Un sorprendente, irónico y contundente Per entre els dies (Lleonard Muntaner), de Marin Sorescu, traducido por Xavier Montoliu y Corina Oproae, es un lujo de la poesía contemporánea. Conviene que destaquemos la exhaustividad de Les poesies i melodies del trobador Gaulcelm Faidit (Galerada), una portentosa obra, que viene a ser un pilar poético de la retórica del amor cortés del siglo XII y un claro exponente de la poesía trobadoresca; el trabajo compilador y traductor por es del profesor Antoni Rossell. El dolor (Cafè Central /Eumo), de Giuseppe Ungaretti, traducido por Lluís Servera, es una obra de gran influencia en la poesía italiana de mediados siglo XX. Amors de Cassandra, Tria de sonets (Adesiara), de Pierre de Ronsard, en una magnífica traducción de Begoña Capllonch. A la terra (Cafè Central /Eumo), de Robert Creeley, con traducción de Dolors Udina, es una propuesta importante para entender los reflejos de la poesía contemporánea norteamericana. En Museu de l’os i de l’aigua (El Gall Editor), de Nicole Brossard, traducido por Antoni Clapés, observamos la maestría de la escritora en la tensión lingüística y la reflexión sobre la motivación de la poesía. En No hi ha treva per a les fúries (Proa), de R.S.Thomas, en versiones de Anne Crowe i Joan Margarit, el humor y el discurso diáfano hacen de Thomas una rara avis de la poesía anglosajona. L’escena de l’odi (Cafè Central /Eumo), de José de Almada Negreiros, en traducción de Gabriel de la S.T. Sampol, mereció el Premi Jordi Domènech de Tradució de Poesia; el autor destila una poesía vitalista y llena de referentes de la cultura portuguesa. Després del diluvi i altres poemes (Edicions 96), de Antonio Moura, traducido por Joan Navarro, muestra una poesía extraña y altamente original. También Per sota de la pell freda (Curbet), de Caê Guimerâes, traducido por Joana Castells, un poeta importante, de referencia y que en un futuro dará que hablar. Muy curioso es El mussol i el mitxet (Documenta Balear), en versiones antológicas de Miquel Àngel Llauger, el libro consiste en una traducción de la poesía “ligera” inglesa, muchas veces considerada poesía infantil; entre los autores traducidos hay Lewis Carroll, T. S. Eliot, Edward Lear, C.S.Lewis… Les versions de Bai Juyi (Labreu), a cargo de Marcel Riera, es una delicia que nos acerca a la rica tradición de la poesía clásica china. A la llum de l’hivenr (Lleonard Muntaner), de Philippe Jaccottet, traducido por Antoni Clapes, nos obsequia con la aportación de uno de los poetas europeos más emblemáticos de la contemporaneidad. Del controvertido poeta beat norteamericano Gary Snyder, tenemos la antología de poemas y ensayos Les muntanyes són la teva ment (Tushita), traducido por Jaume Subirana y José Luis Regojo. En otro sentido, cabe destacar la edición bilingüe catalán-inglés del libro On life and shadows/ La vida i les ombres (Curbet), de Vinyet Panyella, una antología  fidedigna y precisa de la obra de la poeta. Constatamos, por lo tanto, que la traducción en la poesía catalana pasa por un buen momento.

Una literatura normalizada debe poder exportar sus valores más allá de sus fronteras, y en este sentido l’Institut Ramon Llull ha dado apoyo a la proyección de los libros siguientes. Al inglés: Vicent Andrés Estellés, con el libro After the Classics (John Benjamins Publishing Company), con traducción de Dominic Keown y Tom Owen; también encontramos  Six catalan poets (Totmorden Arc Publications), antología que recoge poemas de Josep Lluís Aguiló, Elies Barberà, Manuel Forcano, Gemma Gorga, Jordi Julià y Carles Torner, antologados por Pere Ballart y traducidos por Anne Crowe. Al francés: La tempête (Centre International de Poésie de Marseille), de Albert Roig, en traducción de Annie Bats; Margelle d’étoiles (Editions l’Harmattan), antología poética de Tònia Passola, traducida por Annie Bats; Trois fois rebelle (Bruno Doucey), antología poética de Maria-Mercè Marçal, traducida por Annie Bats. Al ucraniano: Фосфоресцентні канарки=Canaris fosforescents (TOV Kompaniya KROK), de Enric Casasses, con traducció de Andriy Antonovskiy. Al gallego: Con barqueira e remador (Cíes, Servicio de Publicaciones Diputación de Pontevedra), antología poética de diversos autores entre los cuales hay Txema Martínez. Al castellano: Nos mueve la luz (Universidad de Jaén), de Carles Duarte, traducido por José Luis Atienza; Poemas de amor (Denes), antología poética de Montserrat Abelló, traducida por Mireia Bofill Abelló y la autora; Un dia qualsevol/ Un día cualquiera (Nórdica), antología poética de Miquel Martí i Pol, traducida por Adolfo García; y un ambicioso trabajo antológico que depasa el ámbito catalán y se sumerge en una visión de conjunto de las culturas mediterráneas: Que van a dar en la mar. Antología poética mediterránea (Servei de Publicacions de la UAB), a cargo de dos de los críticos más inquietos de nuestras letras, Pere Ballart y Jordi Julià, un libro que mira la poesía desde un ángulo geográfico y a partir de las conexiones culturales.

En ámbitos artísticos paralelos, cabe destacar el lenguaje poético que se destila desde el cine, concretamente debemos congratularnos de la aparición de L’edat de pedra, de Ester Xargay y Lluís Calvo, un film experimental donde los poetas expresan extrañeza ante un paisaje industrial abandonado y desolado. El viaje toma consciencia a través de los fantasmas que aparecen como ecos matéricos en continua transformación. En otro registro, Albert Serra, en una fabulación historicista, aporta la controvertida Història de la meva mort, donde las protagonistas femeninas maduran eróticas y pánicos a partir del enfrentamiento de dos personajes antagónicos pero complementarios: Giacomo Casanova y el conde Drácula. El personaje de Casanova, magistralmente interpretado por el poeta Vicenç Altaió, impulsa los monstruos del subjetivismo.

Para concluir este “Balance poético 2013” conviene dejar a banda las filias y fobias que puedan despertar en el gusto de cada lector. La poesía catalana es diversa y toma caminos a veces sinuosos, a veces directos. Este trabajo quiere mostrar el dinamismo de la poesía escrita en lengua catalana, desde todos los territorios y todas las sensibilidades. Desgraciadamente, los catalanes aún estamos lejos de gozar de la normalidad; aun debemos explicarnos en exceso cuando salimos fuera de nuestra área lingüística. Y constatamos con tristeza, que el catalán no tiene el reconocimiento que se merece ni las instituciones ni el espacio público, salvo el reconocimiento científico irrebatible que, políticamente y por la fuerza de la ley, se quiere destruir. Desde un ángulo fuera del mundanal ruido de la poesía, he querido ofrecer una mirada amplia, pero al mismo tiempo no deja de ser una mirada excéntrica, a veces a años luz de las estéticas mayoritarias, y desde una ciudad del extrarradio de Barcelona, cerca del río Besòs. Aunque observo, con una sana distancia, poéticas que por primera vez se despiertan desde otras sensibilidades antes alejadas a la poesía. Y este es el elemento más interesante: afluentes nuevos, sobretodo entre las filas de los más jóvenes. Quizás des de los años setenta que no había tanto movimiento interesante -los frutos de la crisis-, con una nueva generación que nos conducirá, tal vez, a incorporar a la poesía nuevos lenguajes y nuevos referentes antes impensados, y que, según mi parecer, definirán una sociedad compleja, desdoblada en realidades paralelas y llena de conversaciones y debates simultáneos. En un futuro cercano, que puede ser el futuro que vaya definiendo la dignificación de la realidad colectiva catalana y, al mismo tiempo, una definitiva dignificación de su cultura.

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JORDI-VALLSJordi Valls (Barcelona,25 de enero de 1970) es un poeta en lengua catalana. Aunque nació en Barcelona, ha vivido muchos años en la cercana localidad de Santa Coloma de Gramanet. Presidió la Associació de Joves Escriptors en Llengua Catalana (Asociación de Jovenes Escritores en Lengua Catalana) entre 1994 y 1996, siendo actualmente miembro de la Associació de Escriptors en Llengua Catalana (Asociación de Escritores en Lengua Catalana). De profesión librero, toda su obra ha sido escrita en catalán y aún no ha sido traducida al castellano. Al ganar los juegos florales de poesía de Barcelona en 2006 se convirtió en el primer poeta en ostentar el título de Poeta de la Ciutat de Barcelona.

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