Crítica

Perihelio/Elefantia: la (sin)razón de la poesía

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Perihelio/Elefantia
Leonardo Varela
IMAC/ Ayuntamiento de Tijuana
México 2012
66 p.p.

Por Rubén Sandoval

Arthur Rimbaud ha sido un modelo en la vida y el arte desde el siglo XIX, cuando se pusieron de boga los salones literarios de un París maltratado por el imperio napoleónico. En ese entonces, como siempre, los verdaderos genios poéticos podían contarse con los dedos de una mano. Surgió de aquella simiente la que será después llamada “poesía maldita”, “poesía simbolista” o “poesía descastada”. Estas tres etiquetas delimitarían escuelas en la historia de la literatura, pero lo más importante: gestos poéticos de los escritores que la practicaban. Pocos movimientos, escuelas o corrientes literarias han causado tal conmoción como la encabezada por Mallarmé, Rimbaud, Verlaine y Baudelaire; poetas todos ellos que cuestionaron el romanticismo de su época.

De todos ellos, Rimbaud es l´enfant terrible que sacudió las conciencias de una sociedad hipócritamente estructurada. La Francia de fines del siglo XIX vive el gran temor de ver cómo se resquebraja una estructura del pensamiento que dentro de la poesía encontró su máximo exponente en Víctor Hugo, heredero al mismo tiempo de las tradiciones italiana y española. Por otra parte, dentro de su vida y su obra, Arthur Rimbaud –en perfecta concordancia con Baudelaire– se convirtió en paradigma del resquebrajamiento y la búsqueda.

De las evocaciones que nos llegan de aquellos sueños rebeldes, Leonardo Varela articula una visión simultánea de revelación y resquebrajamiento. A su manera, representa para Baja California Sur l´enfant terrible; no por la forma de conducir su vida, sino por la manera como transforma este entorno poético.

Varela sigue la huella de Rimbaud, proponiendo una forma de acercamiento a la escritura que pretende ir más allá de sí misma:

Invocación

 
Beber, nacer.
Dominar el azul
y sus demonios. 

 
Repugnar el vacío
y saciarse.
Ser la joya adosada
en el pendiente.

 
Adherir la razón
a los musgos del coito.
 

Los símbolos y las imágenes de las cuales se sirve nos relacionan con un entorno mórbido. Es el lenguaje el que se abre, el que nos lleva de la mano hacia lo apenas dicho, a veces mediante frases perfectamente concebidas como un eco de los andares de Rimbaud.

Varela busca en esta ruta, por el lenguaje y sus expresiones, los nuevos desplazamientos de la poesía en el siglo XXI, cuando creíamos haber explorado todas las posibilidades de la creación. En este sentido, Perihelio/Elefantia nos conduce por su intrincado laberinto, con rumbo a la propuesta de encontrar entre sus líneas concéntricas la razón de ser del propio riesgoso juego/acto poético.

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