Libros/Poesía/Reseña

Maverick 71, el viaje sin punto de partida

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Maverick 71
Luis Paniagua
Literal Publishing Incorporated
E.U.A. 2013
107 p.p.

por Acaxóchitl Blanco

Luis Paniagua Hernández es un poeta nacido en Guanajuato en 1979. En el año 2004 fue ganador del Premio Punto de Partida con el poemario Los pasos del visitante. En el año 2013 se le otorga el Premio Literal de Poesía con Maverick 71. La edición de esta obra es bilingüe, con los versos traducidos al inglés por la también poeta Tania Huntington.

¿Cómo iniciar un viaje en un mundo tan vertiginoso? En un lugar indefinido con ayuda de una máquina: un Maverick rojo. Un auto que tanto a Dios como al diablo les gustaría tener. ¿Por qué rojo? Quizás porque es una simulación del interior corpóreo, palpitante, una metáfora del corazón que esparce la sangre a toda velocidad.

Al leer el poemario, quizás los lectores rememoren los versos de Kavafis en Ítaca. En este viaje lo que interesa es el trayecto y la percepción de lo que ocurre en el asfalto, no el resultado, ni siquiera el tiempo.

Un golpe no es el encuentro,
por más que lo parezca,
de dos masas carnales
sino la posibilidad del viaje:

La voz poética se lanza en busca de una odisea moderna que se vive de forma íntima, pero en compañía de un copiloto. No hay certeza, no hay destino, no hay un punto exacto al cual llegar, lo que existe es la posibilidad, un juego muy parecido a lo ocurrido en un cuadrilátero; una metáfora del box, un viaje como un golpe que puede ser desviado o que puede llegar al contacto de la piel del oponente. Un golpe que funciona para descargar en el contrario toda la fuerza acumulada. El conductor se mueve con la cadencia del afamado pugilista Mohamed Alí y con la destreza de un inolvidable conductor de fórmula 1, Ayrton Senna da Silva.

En el trayecto se trata de cerrar cualquier resquicio que pueda dar cabida a la memoria, sin embargo, sólo se puede tener la ilusión del olvido. Los recuerdos  se encuentran tan cerca, persiguen al conductor que lo único que puede hacer es tratar de impedir el impacto.

“los objetos
[como los autos
o como los recuerdos]
pueden estar
[peligrosamente]
más cerca de lo que aparentan.”

Entre las infinitas posibilidades del viaje, quizás éste se emprende para huir de esas certezas que empañan la existencia, para alejarse de la desolación, pero la memoria es algo de lo que no se huye y tarde o temprano las remembranzas hace su aparición sólo para evidenciar lo añejo y lo desvencijado que algo es, como un Maverick que se encuentra en las últimas, que en cualquier momento puede no continuar la marcha, quedarse en completo silencio como un objeto se encuentra destinado a perecer y a ser olvidado.

Tu angustia es la del ave
que ha sido escindida de la parvada
y que se va quedando atrás
sólo para morir.

Mi alma es una especie
de quinta llanta para el carro.

Cuando se ha alcanzado cierta estabilidad, el Maverick se transfigura en el Pequod de Moby Dick, el asfalto se convierte en mar y el conductor del auto rojo es el capitán Ahab en busca de su ballena blanca. De un viaje de tal naturaleza sólo se sale trastocado, abollado y de mil formas diferente, con un cuestionamiento sobre la mutabilidad del tiempo, lo inaprensible del momento y lo limitado de la percepción.

¿Qué habrá más allá de lo que en esta tarde,
ida casi ya,
de lo que en esta por momentos noche,
los ojos alcanzan  a ver?

En el trayecto se entremezclan el español con un inglés aprendido en un pasado inexacto. Entre dos polos, el Maverick  continua de un lado a otro de la raya.

Y al tratar de decir kilometraje
intento balbucir miles per hour
y el azul del cielo se condensa
y oscurece en el toldo
de un deep blue Hyundai,
nineteen ninety, sixty miles per hour,

“Vengo de la noche” nos dice el poeta en sus versos finales y lo único palpable es un dejo de soledad en que “una página encendida” deja algo que no se puede reducir sólo a la esperanza.

Atrás de ese bloqueo
ya se adivina
una página encendida,
una aurora.

____________________

1011156_10201571647916205_92093823_nAcaxóchilt Blanco Nació en Coxcatlán Puebla. Cursó la carrera de Ingeniero Arquitecto en el IPN. En la actualidad estudia la licenciatura de Lengua y Literatura Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

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