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“Siempre a palabra…” acercamientos a una antología como reconciliación

14-ahora-que-vuelvo

Ahora que vuelvo a decir ahora: una reconciliación poética
Jair Cortés
Prólogo de Juan Domingo Argüelles
Ediciones Eternos Malabares/ CONACULTA-INBA
México, 2013
68 p.p.

por Mijail Lamas

En 1999 se publicó en el Fondo Editorial Tierra Adentro A la luz de la sangre, el primer libro de Jaír Cortés. Este libro impecable y contundente no tiene los titubeos que caracterizan a los primeros libros de juventud. La seguridad en la entonación de la voz y la firmeza de ese canto mostraban a un poeta con facultades que no veíamos en otros de su generación.

Ya desde entonces en la escritura de Jaír Cortés sus lecturas, más que una influencia, eran una puesta al día de la mejor lírica mexicana, en donde José Carlos Becerra y Eduardo Lizalde se confundían con los Evangelios y la voz del profeta Isaías, para darnos, como hasta ahora, una poesía que algunos han llamado tremendista, seguro lo dirán por la manera en que toma por sorpresa y confronta al lector.

Han tenido que pasar cinco años desde la publicación de Enfermedad de Talking para que Jaír Cortés nos trajera una nueva publicación de su poesía y lo hace con una reflexión sobre su propia materia poética: Ahora que vuelvo a decir ahora. Una reconciliación poética.

Si bien es que estamos ante una antología personal del autor, su estructura nos permite entrar en el volumen como si fuera un libro nuevo. Dividido en tres secciones que echan a andar un nuevo juego para nuestra lectura: “Fósiles”, “La casa furtiva” y “De los que empiezan”, cada uno con un eje temático bien definido.

En “Fósiles” acudimos a la caducidad humana y a la búsqueda de la trascendencia por la palabra, propósito que se sabe inútil ante el tiempo y su maquinaria imparable. Estos dos aspectos convergen en la figura de lo eterno: “Dios”, voyerista inmutable.

El tono de plegaria de este poema cumple con la estructura del  género litúrgico, desde el tono solemne trastocado con el reclamo, reforzado por anáforas y el paralelismo sintético, terminando con la súplica, dando como resultado una especia, de lo que en retórica llamamos, deprecación. Esto lo hace, sin duda, uno de los poemas más fuertes de libro.

“La casa furtiva” juego de palabras que echa a andar de nuevo la dualidad de los contrarios, donde el eje temático es la mitología doméstica del sujeto lírico.

Poemas de distintas épocas conviven de manera orgánica y muestran la evolución hacia una experimentación formal al servicio de una mayor eficacia en la connotación sentimental.

Jaír Cortés nos lleva del versículo de “A la luz de la sangre” a la fragmentariedad espacial de “Contramor” y “Tormental” con su respiración entrecortada. Vale decir que la disposición de los poemas en este apartado obedece más a una tesitura anímica que a un orden cronológico, donde la figura del padre es preponderante y atraviesa el apartado.

Finalmente en “Casa fortuita” la historia familiar es la historia universal, donde la poesía también nos engendra y nos da un segundo nacimiento, porque ella nos ofrece un conocimiento nuevo (y sorprendente) del mundo.

“De los que empiezan” cierra el volumen con un cambio de tono, lo que antes estaba en un juego de tensiones se relaja, establece un juego de proposiciones para erigir una poética donde la metáfora es una forma que modifica el pensamiento, este procedimiento desplaza la realidad e incluso puede asemejarse a un padecimiento psiquiátrico como lo propone “enfermedad de Talking”.

Hay pues distintos tonos en este apartado: el epigramático, el homenaje y la reescritura salpicada de coloquialismo.

Con materiales de su historia poética, Jaír Cortés, más que una antología nos ofrece un libro inédito, donde sus poemas se desplazan como una unidad flexible que todo reconcilia. El poeta modula su voz con diversas entonaciones, su música profunda viste un canto donde ganar un rostro y un corazón.

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Mijail la botaMijail Lamas es poeta, traductor y crítico. Nació en Culiacán, Sinaloa, el 22 de febrero de 1979. Ha publicado los libros de poemas Contraverano (2007), Cuaderno de Tyler Durden seguido de Fundación de la casa (2008) y Un recuento Parcial de los Incendios, selección de poemas(2009). Obtuvo el accésit del XXVII Concurso de Poesía Ciudad de Zaragoza en 2011 y el Premio Nacional de Poesía Clemencia Isaura en 2012. Es editor de La Estantería. Twittea en @mikhailenko

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