Crítica/Ensayo/Libros/Poesía/Reseña

Esa otra oscuridad incomprensible

trevas

Trevas, canción del navegante de sí mismo
Mijail Lamas
Andraval Ediciones/INBA
México, 2013.
56 páginas

Por Nadia Contreras

La enfermedad atraviesa por el medio el cuerpo de las personas y desfigura las ventanas de los días, ese horizonte de explosiones y estrellas nocturnas. Trevas, canción del navegante de sí mismo, del poeta Mijail Lamas (Culiacán, Sinaloa, 22 de febrero de 1979), parte de esta comisura para hablarnos de Cesário Verde, poeta portugués que murió en 1886 afectado por la tuberculosis. Lamas explica en la nota inicial, que el mismo Fernando Pessoa lo consideraba padre involuntario del sensacionalismo. Y agrega: “fue Cesário Verde quien introdujo de manera exitosa la temática urbana de la poesía portuguesa, aunque es a la vez un poeta que cantó al ámbito rural.”

Abrir las páginas del libro es navegar a contracorriente de la vida y hundirse en agonía. Los versos son intensos como la tuberculosis, nos llevan al desmoronamiento:

Y a pesar de que esa flema es tan sólo
un pedazo de mí mismo,
no deja de causarme repugnancia.

Mijail pinta dos escenarios; en el primero, un narrador omnisciente en tercera persona configura los últimos días del poeta de Lisboa. En el libro se marca con letra cursiva:

Hay días en que un golpe le atenebra la mirada
y en el pecho le crece un ave de infortunios:
una noche que el día
ya no puede extinguir.

El segundo escenario facilita la primera persona del singular. Lamas es la voz de Cesário Verde y sabe de un paisaje fétido de puertos y estaciones. La poesía nos enfrenta a ese otro vacío que los días encaran. Las implicaciones de la tuberculosis adquieren una variedad muy rica de significados. Destaco los siguientes:

  1. La deformación de lo inmediato: “Una empresa de sombras afina maquinarias / y un batallón de niebla /que todo lo carcome / nos dice entre silbatos /la ciudad, un cadáver, que no se da por enterado.”
  2. La memoria desgarrada o lo que fue alguna vez memoria: “Levantamos cometas en el último cuarto de la tarde, /el parque era la pista de despegue /y una telegrafía de papeles de china /marcaba el firmamento.”
  3. El cristal roto de la sangre o el sexo, esa otra fiebre agónica: “Yo quise cantar la flor para tus labios /y en su lugar dibujé una rosa de sangre en mi pañuelo.” O “Un pulmón infinito que no termino de escupir”. O “Mil alfileres /erizan el escroto /y una agonía de orgasmos /me sacude las piernas.”
  4. El cuerpo sin peso: “En cada exhalación /algo se desprende /y el descenso se anuncia.”
  5. Las palabras, el otro desprendimiento: “Cede a la destrucción toda de la luz /y el vértigo de estos papeles /también es un desprendimiento. // Estas palabras son / un oscuro salmo en labios partidos”.

Los poemas de Trevas ponen atención a la relación íntima entre Verde y la muerte; y ésta se vuelve metáfora: “ese irse gota a gota, /como un pensado /oscuro /martilleo /que todo lo ensordece”; “la noche de mi voz claudica en mi garganta”; “algo se está pudriendo ahí en el pecho: /una parvada oscura /de tristes carroñeros /que van a desprenderse /en contra de ellos mismos.”

Cesário Verde es Odiseo en su viaje de regreso a Ítaca; su embarcación sucumbe, no en vano. La muerte lo engrandece:

Cesário también parte y todos ignoran que se aleja
como un acorazado entre Héroes
            Capitanes        Caballeros      Navegantes
y un Rey que se ha perdido
                        algunos todavía
                                    esperan su regreso
            Y la ciudad se acuerda
entre la bruma espesa que se aloja en los muelles…

Sin pretender adjetivos mecánicos o arrojados deliberadamente, el poeta de Trevas ha sabido liberarse de las influencias para crear una voz íntima y vigorosa. Se niega al simple verso y experimenta con sus formas tanto clásicas como libres. Es una poesía que se arma en los mecanismos del dolor, sus múltiples estados, para cifrar la verdadera existencia. Como el poeta de Contrariedades, vivimos día con día la enfermedad del horror, la amenaza, el insulto, la salpicadura infinita del crimen. Mijail Lamas toma este abismo, lo pule, lo vuelve universo poético.

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nadia contrerasNadia Contreras (Quesería, Colima, 1976). Escritora y maestra. Sus últimos libros publicados son: Cuando el cielo se derrumbe, Pulso de la memoria, Presencias, El andar sin ventanas, Caleidoscopio y Visiones de la patria muerta. Twitter: @contreras_nadia

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