Libros/Poesía/Reseña

La transparente maquinaria del silencio

Sismicas-Mariposas
Sísmicas mariposas
Juan José Pozo
El Ángel Editor
Colección OPERA PRIMA
Quito, Ecuador,2013
95 p.p.

por Carlos Garzón Noboa

Sísmicas mariposas, ópera prima de Juan José Pozo, es el trabajo serio de un poeta que, pese a su juventud, posee una intuición sorprendente de lo que es el misterio de la poesía. Intuición que se encarna en una estructura poética legendaria y mágica: el haiku, poema mínimo compuesto de diecisiete sílabas distribuidas en tres versos, que nos hace vislumbrar todo el poder evocador del silencio, y es precisamente gracias a la extrema brevedad de dicha estructura poética que sentimos esa trascendencia, ese diminuto pero a la vez infinito cosmos capturado en su esencial expresión. Por eso, el sutil aleteo de los versos de este joven poeta sacude nuestra conciencia, haciéndonos partícipes de una nueva sensibilidad que nos transforma y con la cual nos hallamos enlazados; razón por la cual después de leer un buen poemario como este sentimos que estrenamos la mirada; nuestra mirada se vuelve tan lírica como una leve mano que, incesante, busca la verdad del mundo:

DESAFÍO
Tocarte es fácil
Pero alcanzar tu alma es
Un laberinto.

La brevedad en poesía requiere de una suprema y, a veces, titánica capacidad de síntesis. Cada palabra debe encajar, insustituible, en su preciso lugar. Grandes maestros han cultivado con magistral éxito el haiku, poema cuyo origen es japonés y se remonta al siglo XV. Cabe resaltar que su mística de asombro ante la naturaleza se enraíza en el budismo zen y que uno de sus principales cultivadores fue el poeta Basho, quien lo consolidó como un intento por trascender la literatura hasta convertirse en un camino de perfección espiritual; objetivo muy común en la cultura japonesa que concibe al arte en general como una opción de sabiduría e iluminación filosófica. Por tal motivo, el yo del poeta debe desaparecer para que aflore con fuerza su más pura verdad interior, sintonizándose de manera absoluta con la esencia del Universo. La gota, parafraseando al gran maestro contemporáneo Alejandro Jodorowsky, anhela retornar y disolverse en el gran océano del ser. Por eso, muchas veces, el poeta también era un monje que componía un texto brevísimo, un haiku, como si se tratase de una esplendorosa y perfecta gota de agua, para despedirse de la vida. El mencionado poeta y monje Basho escribió:

Nadie que vaya
por este camino.
Crepúsculo de otoño.

Kenneth Yasuda en su libro El haiku japonés asevera: “Cuando contemplamos una puesta de sol o una flor hermosas nos sentimos tan arrebatados que, simplemente, nos quedamos quietos. Podríamos llamar al estado mental que se crea en ese momento “ah-idad”, porque la persona solo puede respirar hondo y proferir una exclamación de gozo. El objeto contemplado la ocupa por completo: solo es consciente de la forma, los colores, la sombra… No caben ahora juicios ni reflexiones; ni siquiera hay sitio para los sentimientos. Reproducir ese momento es el objetivo del haiku y a eso se aplica la disciplina de su forma”. El haiku, por lo tanto, según palabras del erudito profesor Yoel Hoffmann, “pretende decir algo sin decirlo. Lo no dicho comunica más que las palabras, pero no puede hacerlo sin ellas; y agrega que los términos se utilizan como esos breves pero sugestivos trazos de tinta que sugieren, en aquellos inconfundibles paisajes chinos y japoneses, la vastedad de la escena”. A propósito, recordemos aquella maravillosa obra de Hokusai, La ola, en la cual, gracias a su poderosa sencillez y a su perfecta ejecución, sentimos en carne propia la vulnerabilidad del ser humano frente a las fuerzas desatadas e incontrolables de la naturaleza. Sin embargo, el hombre, en su aparente insignificancia, se aferra con todas sus fuerzas a su barca o a lo que queda de ella. Me viene a la memoria, también, un brevísimo texto que escribí titulado Naufragio y que a modo de poética dice:

Asido a mis palabras,
la página se vuelve
un océano de alas.

Resulta muy interesante, en este punto, contar aquella curiosa anécdota cuando, en sus últimos momentos, los seguidores de Shisui le pidieron que escribiera su poema a la muerte; entonces, el maestro, cogiendo un pincel, pintó un círculo; luego, lanzó el pincel y expiró. El círculo (enso) es uno de los símbolos más importantes del budismo zen. Representa el vacío –la esencia de todo- y la iluminación, y quizá sugiera, asimismo, el perfil de la luna llena, otro fundamental símbolo para los japoneses. El escritor italiano Ítalo Calvino, en su libro Seis propuestas para el próximo milenio, dice: “…me limitaré a decirles que sueño con inmensas cosmogonías, sagas y epopeyas encerradas en las dimensiones de un epigrama. En los tiempos cada vez más congestionados que nos aguardan, la necesidad de literatura deberá apuntar a la máxima concentración de la poesía y del pensamiento”. En el ámbito de la lengua española, poetas como Octavio Paz, Jorge Luis Borges, José Juan Tablada, y, dentro de nuestra literatura, Jorge Carrera Andrade, también fueron seducidos, como si de una divina geisha se tratase, por la poesía japonesa y cultivaron con mucho ingenio y acierto el haiku o el micrograma; nuestro gran vate quiteño escribió microgramas tan maravillosos como este:

MARIPOSA

Eres un niño fajado.
Y cuando pliegas las alas:
Folleto vivo del campo.

Es así que Sísmicas mariposas de Juan José Pozo, siguiendo el ejemplo de tan ilustres predecesores, constituye dentro del panorama de la actual poesía ecuatoriana un aporte muy valioso, precisamente en estos tiempos en que se practica un barroco de pacotilla. Por eso, celebro el nacimiento de este bello poemario que ha sido escrito por un auténtico y minucioso relojero del lenguaje, quien ha sabido construir, pacientemente, una transparente maquinaria hecha de palabras y de silencios, destinada a perdurar en la memoria de sus lectores.

EL POEMA

Orgasmo libre
Cuando el poeta al fin
Deja su lápiz.

_______________________________
carlosgCARLOS GARZÓN NOBOA (Quito, 1972) Poeta y pintor. Autor de los poemarios Erial y Mínima Antología Personal, es coautor de La Voz Habitada: siete poetas ecuatorianos frente a un nuevo siglo. Ha sido incluido en la antología Aldea Poética de la editorial Ópera Prima de Madrid-España y en la antología Ciudad en Verso. Sus textos también constan en revistas como Taller de la Hoja de Bogotá y en revistas del Ecuador como Línea Imaginaria, Ourovourus, Eskeletra, La Casa y Letras del Ecuador. Editor del Periódico de Poesía del Municipio de Quito. Ha participado en varios encuentros literarios dentro y fuera del país.

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