Libros/Reseña

La energética dinámica de la poesía

Escriba

El escriba y otro poemas
Saúl Ibargoyen
Regia Cartonera
México, 2013

por Obed González Moreno

Introducción

El lenguaje es dinámico y a partir de él todo se provee de significado. Las antiguas culturas intuían que las palabras contenían una fuerza infinita y por lo mismo les atribuían poderes mágicos que les permitían sanar y estrecharse con más potencia con lo desconocido, lo misterioso, el cosmos. Las palabras son sonido y por tanto poseen ondas, calor, energía. En el silencio del caos se originó una expansión de energía que provocó ondas y surgió la creación como lo plantea la Teoría del Big bang. Ella —la creación— y la poiesis son lo mismo, por consecuencia dentro de sí mismas todo se crea y se deshace para volver a ser y este es el poema. Somos poemas que nos reescribimos constantemente sin perder la fuerza arquetípica de los mismos signos.

La editorial como elemento que comulga con el mismo libro: dinámica creativa

La cartonera como un ente editorial utiliza la creatividad y la producción que son partes imprescindibles de la poiesis. En el libro que estamos reseñando las distintas imágenes usadas como portadas nos van guiando en relación a lo profundo del libro, a esa parte que se encuentra entre líneas y que van abriendo nuestro interior para buscarnos por medio del otro. Las imágenes dibujadas en las disimiles portadas son signos en algunos casos y en otros símbolos como un ojo egipcio por ejemplo. Pero lo más importante es esa carga energética que en ocasiones no hacemos consciente pero que también —como ondas que somos— concibe que algo nos vibre por dentro.

La intención profunda en el libro

Saúl Ibargoyen en este libro intenta acercarnos con esa relación de fuerzas donde las palabras nos proveen de cierta armonía o desarmonía sin darnos cuenta. Intenta hacernos conscientes que la energía que existió desde la creación del planeta es la misma que se encuentra ahora, como en este instante en que estas palabras se escriben. Intentar regresar al origen para ser y darnos a notar que la poesía es lo más cercano a nuestro encuentro donde el cosmos es parte nuestra y nosotros parte del él. Lugar de donde provenimos y hacia donde nos dirigimos, ondas vibratorias transformándonos constantemente a través de las palabras:

Si miramos el desierto
como uno cuero de camello
aplastado por la luz
no podemos ver cada partícula
que a cada instante
abandona su grano de arena

Es como si un meteorito, una roca arrojada por el cielo encallara en la Tierra y por alguna circunstancia sobrenatural, ajena a nuestro entendimiento al verla observáramos que en ella están gravados algunos signos como indicios de la existencia de otra humanidad, una tal vez desmoronada en otro planeta en tiempos infinitos pertenecientes a otra galaxia. Un trozo de piedra lanzado por el cosmos que al estar gravado nos gritara su existencia, la oportunidad de volver a vivir por medio de la imaginación nuestra a través de los signos, el lenguaje. Ese lenguaje implícito que está dentro de los signos y del mismo evento que nos hace intuir que es el lenguaje de la existencia.

La importancia para leer El escriba de pie y otros poemas

El libro escrito por Ibargoyen es el proceso del propio poeta por comprender el lenguaje y confirmar que es una vía, un hilo de energía que se conecta con una biblioteca universal donde todo se está escribiendo y donde el alfabeto del ADN vibra con frecuencias para incluirse en este archivo cosmogónico. En el poema nos nombramos y al nombrarnos nombramos lo demás. Nos sabemos existentes para otorgar existencia: “Nadie puede ser nombrado fuera de sí”.

En El escriba de pie y otros poemas Saúl nos propone la hentropía, que semejante a la codeconstrucción —no confundir con la deconstrucción propuesta por Jacques Derrida — nos propone que el lenguaje es inacabable e infinito y necesita de la oralidad para crear nuevas vertientes de realidad. En el poema existen versos borrados u olvidados pero que se hacen presentes en otros poemas, pero como en la codeconstrucción no sólo como palabras, sino que estas como elementos con energía, con vida porque vibran y también producen movimiento, movimientos que intervienen en la conducta de los individuos por medio de los sentimientos y la emociones que provocan. Estos versos fragmentados al tomar forma se introducen en los individuos para crear la historia. El poema tiene la virtud de ser escrito después de ser vivido pero también para ser vivido y hacer vivir a otros como bien lo comulga Saúl al hacernos vivir algo que vivieron otros y que al hacerlo vivir a él también nos hacen vivir a nosotros por medio de El escriba de pie y otros poemas. Nos confirma lo que intuían aquellas culturas antiguas donde las palabras no son algo estático sino dinámica y la dinámica incluye calor, energía y movimiento. Dinámica donde el mismo Saúl se introduce para mostrarnos que el escriba habita en el lenguaje como todo lo que existe en esta esfera de agua y pasiones, mar de frecuencias donde el misterio es el que nos mantiene en vela.

Como el poeta nos escribe en el libro: los entropiones son las partículas que a diferencia de otras pueden aceptar y rechazar simultáneamente su interacción con las cuatro fuerzas fundamentales del cosmos. Al ser negación también es afirmación y así nos acerca al vacío, al lugar que es el caos, al silencio, espacio donde todo se encuentra para dirigirnos al orden. Ibargoyen en este poemario lo que nos confirma es que lo que provee orden al caos es la palabra, expresándonos que del caos partimos y hacia el caos nos dirigimos, que palabras somos y hacia las mismas palabras vamos.

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ObedEscritor, actualizado en pedagogía. Colocutor del programa “Voces y matices” transmitido por Radio SOGEM. Incluido en el Catálogo de Escritores del INBA e incluido en La Enciclopedia de la Literatura en México del CONACULTA. Ha realizado reportajes; artículos literarios; periodísticos y pedagógicos para revistas científicas indexadas en LATINDEX de la UNAM y Dialnet de la Universidad de la Rioja, entre otras. Está en proceso de publicación el libro de ensayo “Poiesis y otredad: nueve mujeres hacia la alteridad poética” en la editorial Niram Art en España y publicó: El cine mexicano del siglo XX: estampas de una negación nacional” (Instituto Mexiquense de Cultura. Colección Raíz del hombre. México. 2011).

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