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La negación del otro: Radial. Poesía contemporánea de Brasil y México.

Radial portada

Radial. Poesía contemporánea de Brasil y México.
Selección de Elisa Andrade Buzzo y Rodrigo Castillo.
Presentación de Elisa Andrade Buzzo.
CONACULTA / EBL, Cielo abierto.
México, 2012.
pp. 143.

Por David Ruano González

La gran similitud que tiene la lengua lusitana con la nuestra ha causado que varios de nosotros nos aventuremos a la lectura de distintos escritores portugueses o brasileños en idioma original. Gracias a ello, algunos se han arriesgado a la tarea de la traducción, no siempre con éxito.

En noviembre de 2012 fue publicada la antología Radial. Poesía contemporánea de Brasil y México. La intención de este libro: dar una muestrade la producción poética brasileña y mexicana actual. En un ejercicio de traducción conjunta, se encuentran seis pares de poetas que se traducen unos a otros.

El prólogo presenta los dos siguientes problemas, por un lado una visión reducida de la poesía que presenta, y por otro, la traducción:

No se trata aquí de verificar una traducción “correcta”, sino de leernos versiones, fusiones, posibilidades textuales y estarnos dispuestos no a corregirlas, o incluso aceptarlas de pronto, pero sí a meternos en el juego de la creación, de la recreación y de sus posibilidades, y testimonias, quién sabe, el surgimiento de nuevos textos.

Esta explicación trata de deslindarse de las traducciones fallidas que se encuentran en Radial, excusando su poca capacidad para presentar un trabajo de calidad demostrando de antemano la poca experiencia que tienen en el oficio de la traducción. Leyendo el libro uno puede constatar que los poetas mexicanos (salvo el caso de Sergio ernesto Rios) tienen un conocimiento menos que rudimentario de la lengua portuguesa (y su variedad brasileña). Lo mismo pasa con los poetas brasileños que traducen a los mexicanos.

Por otro lado, la concepción de poesía que se nos ofrece en el prólogo promete textos trascendentales y además una idea excéntrica sobre su público:

La poesía es una especie de orfandad. La poesía es crítica, licenciosa, atrevida, aunque en lo suyo. La poesía hoy es un dejarse llevar por la corriente, inundar la boca y los ojos de agua hacia un retorno aún más sediento. Es un desgarrarse del cuerpo por entero y una vida que se aferra cada vez más apremiante. La poesía se lanza hoy sin esperanzas. Y de la poesía se espera todo: el cielo, el mar y lo venidero. La poesía se aferra a la humanidad desde sus primordios musicales, así, la poesía no vende, dicen, se da. La poesía es parte del día a día, está en el camión en la flor, en cada esquina, pero la poesía no tiene público.

¿La poesía no tiene público? Se explica que la poesía se da, nada más, y habrá quien la pueda recibir y quien no, por ello no hay un público específico. Sin embargo, el poeta tiene la tarea de hacer visible la poesía que se encuentra en el “día a día” y comunicarla. En este caso, los autores de Radial olvidan que para que el mensaje llegue al otro, deben compartir ambos un código que permita la legibilidad. Al momento de negar un “público”, afirman un lenguaje perceptible, en ocasiones, sólo para sí mismos. Aunque la poesía se nutre precisamente de la isomorfía del lenguaje, los símbolos, etcétera, al crear un código propio (con base en sus “eruditas” lecturas), esta poesía no permite el diálogo entre autor-lector distanciando la obra del receptor, cayendo en un discurso que busca el vacío.

En los poetas brasileños encontramos textos de corte minimalista (herencia del concretismo) carentes de emoción. Un ejemplo de ello es Eduardo Lacerda, que elabora pequeños versos que van tanteando y buscan profundidad sólo al final del texto, como una vuelta de tuerca, pero sin éxito:

Tenho andado errado:
o passo largo,
à frente do tronco (do
resto inteiro, do corpo,
este cimento).

Somente em sonho,
neste ligeiro
plano de
voo,

me alcanço.

Somente em trânsito
esbarro no que reconheço,

no que sinto,

e estranho.

Otro ejemplo son las poetas urbanas Lilian Aquino y Andréa Catrópa, que abren la antología. En sus pequeñas estampas citadinas se leen observaciones que se quedan en el lenguaje más llano sin revelación alguna, a excepción del final de “Canção para Rousseau” de Catrópa, que se destaca de entre los brasileños compilados:

o habitat daqueles que
não sendo pássaros, sobrevoam casas
não sendo vermes, deslocam-se nos subterrâneos
não sendo ratos, vivem de restos

En los demás autores prevalece el juego que en ocasiones llega a ser interesante, pero no trasciende. Está el ejemplo, Annita Costa Malufe, que nos hace preguntarnos ¿qué más?:

uma ponte cortada ao mio
esta na beira do andaime estar
na ponta de um guindaste
no alto desta ponte cortada ao meio
desta ponte que um dia quem sabe
ligaria duas montanhas uma ponta
sobre o vale desdobrado em tons de verde
penso que estar na beira do andaime é
permitir lembranças que nos suspendem nos lançam
imagens que insistem e um cheiro imperceptível no ar
sempre uma ponte que se constrói sobre
um vale temporal infinito
infinitamente desdobrável em tons de verde e então
o que se passa é a construção de uma ponta
que muitas vezes não se conclui e fica como esta
cortada ao meio uma ponta para cada lado
como dois braços que se esticam ao máximo
um em direção ao outro
um apoiado em cada lado do grande vale
sem conseguir se tocar

Y es el juego con el lenguaje lo que estos poetas brasileños comparten con los poetas mexicanos. La poesía de los brasileños está más apegada al decir del prólogo. Se siente de repente el riesgo, pero sin ese “desgarrarse el cuerpo” y, por supuesto, nos deja esa sensación de sequía.

Entonces, al llegar con los autores mexicanos nos damos cuenta de que lo prometido en la presentación no se cumple del todo. Primero tenemos al compilador: Rodrigo Castillo, jefe redacción de la revista Tierra Adentro, compilando precisamente a autores que han sido bastante promovidos en esa publicación.

Aquí encontramos una poética poco crítica, demasiado tibia para ser mordaz, una generación que ha leído mal a Octavio Paz, cuyo padre putativo es Eduardo Milán, pretendidos émulos de un abuelastro como Gerardo Deniz, pero se quedan lejos de llegar a su erudición. Una generación cuya aspiración es la ruptura, pero que han venido siguiendo un canon muy localizado en la poesía mexicana de los últimos años, la búsqueda de un aparente riesgo que se ha vuelto un cliché.

El prólogo de Andrade Buzzo no parece representar a todos los poetas mexicanos y hay que buscar una seña de la poética de estos autores. Xitlálitl Rodríguez, por ejemplo, tiene un poema que puede servir de luz ante este problema:

Veo con las siete vidas que observan por estos ojos, la tumba de Vallejo y busco la del Wilde con mi carta para Morrissey en el hocico. Por todas partes crecen lápidas menores. Más allá Baudelaire, Tristan Tzara, Cortázar… tantos gatos muertos y la antigua tía Grise, la gata persa de la burguesía, la dueña de las mejores sobras; preocupada por despojar a la imprenta de su fama.

Resalto este fragmento que sustenta la poética general de los poetas mexicanos. Por un lado la alusión de Vallejo y Tzara representa una aspiración diluida y decadente de las vanguardias (pues no se encuentra ese “desgarrarse el cuerpo” característico del poeta peruano), Cortázar que representa el juego en la ficción y el lenguaje se queda en mención,  Baudelaire apenas es la recuperación del tema de los gatos, no más que eso. Y temáticamente sólo tenemos eso: gatos. La enunciación de los nombres de estos escritores no alcanza para crear literatura.

En Radial se encontrará una pluralidad de temas, (Sergio Loo con el cuerpo, Rodrigo Flores Sánchez tiene “contrabiografías”), que en su mayoría aportan poca luz a la experiencia del lector enterado. Hay una preocupación por impresionar por la forma “arriesgada” (más prosa que verso, escritura que atiende a lo visual) y lingüísticamente, que por el contenido mismo. Por ejemplo Diana Garzas Islas con su “transcripción de dos minutos de bob esponja”:

1’ The Krabby Kronikle

un laberinto-proa distorisión a escala de gris, focus: peatón que ondula estrellas en los caracoles ¿y arenita? la turbina es los codos alzando ante el calamar (ógrico) después que hélices de monociclo con la boquita verde circulan la red clausurando a través de un trapecio a la esquina de un barco de papel

ya tienes nueve palabras sólo falta una –mistress Puff

Bob: sólo tengo que afilar el lápiz

[luz]

La academia de botes / sudóme asta bandera / mi señorita salada/

que la llave me confió / …pinhita: ¡soy un trofeo!

Todo tema es poetizable, hasta el mismo Bob Esponja; sin embargo, resultaría tonto pensar que sólo por jugar con el lenguaje, traer a colación un tema “cool” y sacar una conclusión que se pretende profunda, ya tendríamos poesía. (Tomen nota, aquí está el recetario del poeta “posmoderno”). Hay que observar el poema de Sergio Ernesto Ríos y su texto “Muerte del dandysmo a quemarropa o lo que opina la gente de mis poemas”, una lista de 22 supuestas ideas de su “público” sobre su poesía; las que me llamaron la atención fueron la 1 y 6, que precisamente le da el título al texto:

1. Usted es un especialista de excursiones al infierno.
6. Se trata de la muerte del dandysmo a quemarropa, avispas con peluca y jirafas tripulantes en paracaídas.

El yo lírico sólo apela al público nada más cuando se elogia a sí mismo. Sin embargo, ahí sí esconde una verdad: exactamente no pensamos en “avispas con peluca”, lo interpretamos y llegamos a la conclusión de que son sólo disparates, remanentes de escritura automática, cosa muy vista.

Para terminar, quiero recordar una cita de Pedro Henríquez Ureña, que no por vieja deja de tener valor:

El arte había obedecido hasta ahora a dos fines humanos: uno, la expresión de los anhelos profundos, del ansia de la eternidad, del utópico y siempre renovado sueño de la vida perfecta; otro, el juego, solaz imaginativo en que descansa el espíritu. El arte y la literatura de nuestros días apenas recuerdan ya su antigua función trascendental; sólo nos va quedando el juego… Y el arte reducido a diversión, por mucho que sea diversión inteligente, pirotecnia del ingenio, acaba en hastío.

El inicio es un tanto discutible hoy en día, ya que el arte se ha abierto a otras posibilidades además de las enumeradas por el autor. Lo importante aquí es la idea de juego. Y visto de esta manera, en Radial el lector encontrará juegos que terminan por aburrir.

Y es aquí cuando vuelve la pregunta ¿para quiénes escriben los poetas de Radial? ¿Para sus predecesores antes mencionados y recibir sus elogios? ¿Para sus amigos? ¿Para quién? Este libro está coeditado por CONACULTA, está escrito para la gente que en parte pagó la edición con sus impuestos. Pero está la excusa “no tenemos público”, no se  quiere dialogar con el otro. Se envía un mensaje: “el sinsentido del mundo posmoderno”, ¡ya tenemos suficiente de eso en el día a día! Si la poesía no sirve para prestarle sentido al mundo y ofrecernos un diálogo entre tanta orfandad, entonces seguiremos caminando aturdidos en un monólogo donde el otro, aquel que nos da una dimisión humana, poco importa.

______________________________

DavidDavid Ruano González (Ciudad de México, 1991). Estudiante de los últimos semestres de la carrera de Lengua y Literaturas Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Ha asistido a diversos talleres de poesía y crítica. Mantiene con otros compañeros de la facultad una pequeña revista y blog llamados Distopías XIX. Twittea en @medoriorules.

3 pensamientos en “La negación del otro: Radial. Poesía contemporánea de Brasil y México.

  1. ¿Por qué necesariamente una recreación es un traducción fallida? ¿Podrías ejemplificar las supuestas fallidas traducciones? ¿Por qué apelas a que los poemas deben “emocionar”, es lo único que deben hacer los poemas o es lo que a ti te gusta? ¿No crees que decir que los poemas están mal porque reflejan “sinsentido del mundo” cuando ya mas el “día a día” es como decir que la narco novela está mal porque hay narco en el día a día? ¿Del mismo modo en que defiendes tus ideas con citas de críticos, podrías superar tus prejuicios y contrastar estos poemas con sus propios sustentos teóricos?

    • Se ve que este wordpress tiene agenda pactada contra Castillo. ¿De qué ayuda al crítico decir que el tal Castillo es jefe de redacción de ese apestoso lugar llamado Tierra Adentro? De inmediato se nota que el joven Ruano leyó la columna de Heriberto Yépez y se la creyó todita, a tal grado que ¡Habla de Impuestos! Cómo creerle a Ruano si en su diminuta foto apenas se vislumbra la imagen de un chico que de seguro no sabe qué es una homoclave, y aún peor, seguro no cuenta con una. Caray, lo de Milán y el abuelastro Deniz, ¿dónde lo habrá leído? ¿Le suena a Ruano “Caníbal” de Julián Herbert? ¿Este pobre chico habrá descifrado que la erudición de Deniz es una ironía? Ironía (que ya se lee) le es imposible de entender. Esperemos que las ideas de Ruano comiencen pronto a cuajar. ¿Eso pasará en siete o diez años? Por el bien de la Poesía, que tanto le da al mundo, [¿no es así, Ruano?, (ironía, para que el joven se dé cuenta)] espero que este estudiante de letras tome perspectiva.

  2. Aunque en esta reseña hay todavía titubeos, también se nota que la escritura de David Ruano se va afinando a buen paso. En ella se distingue el ojo atento del lector que no permite que le den gato por liebre y defiende una noción valida (discutible, sí) de lo que cree debe ser la poesía. Por eso no extraña que aparezcan más ataques a su condición de joven crítico que a su texto. Le recomiendo no hacer caso de los comentarios dolidos de quienes ven una conjura en contra de Tierra Adentro (¿otra vez la teoría del complot tan pasada de moda?), y no saben valorar la generosidad del crítico que se toma el tiempo de leer con atención e incluso señalar los aciertos y las deficiencias del texto en turno. Siga por ese buen camino.

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