Poesía/Reseña

Un aire de confianza: Los ojos del pelícano, de Fernando Valverde

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Los ojos del pelícano
Fernando Valverde
Colección Los Olivos
CECAP, CONACULTA, Círculo de Poesía
México 2012
pp. 72

por Aureliano Carvajal

Al terminar de leer Los ojos del pelícano, poemario del poeta español Fernando Valverde (Granada, 1980), no pude sino traer a mi mente una canción que atiende entrañablemente a la memoria. Me refiero a In My Life, tema del álbum Rubber Soul en donde su compositor, John Lennon, nos habla desde el recuerdo con una sinceridad y calidez que no ha dejado de maravillarme.

Decidí partir mencionando esta canción por dos elementos que me parecieron fundamentales en el poemario del que estaré hablando: la memoria y la sinceridad. Desde mi primera lectura, hubo un sentimiento de franqueza (que eventualmente derivo en confianza) con los poemas de Valverde. Un aire de diálogo, de confesión que estuvo presente a lo largo de toda mi lectura.

Al leer los cuatro fragmentos que conforman Los ojos del pelícano perteneciente a la colección Los Olivos editada conjuntamente por Círculo de Poesía y el Consejo de Cultura de Puebla, el lector notará un ritmo más bien tranquilo, incluso podría decir que cada poema avanza con relativa cautela, como si la voz lírica llevara en sus manos algo que protegiera y no quisiera dejar caer: “voy a agarrarte fuerte con mis brazos, / siente cómo te aprieto, / busquemos nuestra orilla”.

Pronto se percibirá que lo  que intenta resguardar el poeta es justamente la memoria. Trágica es la posibilidad de perder los recuerdos, trágica también la imagen del pelícano que, tras estrellarse con el agua en tantas ocasiones, termina por perder la vista: “[a] dónde irán los pelícanos / cuando no puedan verse reflejados /en la piel del océano”; ¿a dónde iríamos nosotros de perder nuestra capacidad de evocación?, ¿de ir a la memoria sin hallarnos? Recordar es sumergirse en un mar de luz que posiblemente termine por dejarnos ciegos.

A pesar de la grave premisa que envuelve a “Los ojos del pelícano”, la voz evocadora de muchos de los poemas no cae en el sentimentalismo. Por el contrario, nos habla desde una nostalgia llena de amor por las experiencias que cada recuerdo trae de regreso; algo que la letra de Lennon también nos reitera desde su primera estrofa. “Sus voces detenidas no envejecen”, dice Valverde, y nos hace pensar que en nuestra mente, cada lugar podrá volver para latir de nuevo: “[…] el tiempo detenido / es mejor que el futuro”.

El poeta está consciente del paso del tiempo y nos habla por momentos con una tranquila naturalidad: “Esta nieve que pisas va a convertirse en barro / y en el lago veré mi rostro sin el tuyo”. En el poema que menciono, “El lago”, la voz lírica anuncia más adelante: “los cuerpos son tan bellos cuando el tiempo los toca / que no nos pertenecen, / son un bosque prohibido”. El lector podrá notar que “la naturalidad” a la que me refiero se sustenta con un claro y consciente manejo del ritmo el cual es una constante a lo largo de todo el libro; parte de la sensación íntima que se genera con la lectura se lo debemos al manejo de la musicalidad en cada una de las palabras utilizadas.

Este devenir del tiempo no deja de perder su cualidad de terrible frente a una voz lírica que anuncia sin orgullo: “Hemos sobrevivido por costumbre, / conduciendo fantasmas hacia el pecho / para volver la vista / al lugar donde todo nos habría esperado”. Finalmente todo anhelo, cumplido o no, encuentra un espacio en la memoria. Lo verdaderamente trágico sucede cuando, como dice el poema que cierra el libro: “Ahora que no recuerdas las tardes de mi infancia, / déjame que perfile la luz de tu memoria”; algo en este no-recordar-del-todo, en el olvido involuntario, perturba mucho más el hecho del transcurso temporal.

“Los ojos del pelícano” logra hacernos vibrar a lo largo de sus páginas. Mucho de lo que reside en nuestra memoria de algún modo tuvo que habernos hecho vibrar en su momento para que siga palpitando incluso después de mucho de tiempo, la poesía allí mostrada funciona justo así, trayéndonos de regreso la vida que a veces, creemos, se nos ha ido de las manos. En “In My Life”, John Lennon nos invita a detenernos y recordar, justo como lo logra Fernando Valverde. Tal vez sea eso lo que nos haga sentirnos vivos (es un milagro que estemos vivos).

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Aureliano_2-460x250Aureliano Carvajal (Ciudad de México; 1986). Estudió la carrera de Literatura y Ciencias del Lenguaje en la Universidad del Claustro de Sor Juana. Su trabajo ha sido publicado en diversas revistas nacionales. En 2010 fue antologado en la Colección doscientos años de poesía mexicana del Gobierno del estado de Tlaxcala.

Un pensamiento en “Un aire de confianza: Los ojos del pelícano, de Fernando Valverde

  1. Deliciosa reseña.

    ¿saben si el poemario de Valverde lo distribuye EDUCAL en todo el país?…
    me gustaría conseguirlo, escribo desde Tijuana.

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