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Lo que sí sabemos de Pupeta

Lo que no sabe Pupeta

Lo que no sabe Pupeta
Javier Mardel
Ilustración de Cecilia Rébora
FCE, Fundación para las Letras Mexicanas
México 2012
42 pp.

por Zel Cabrera

Acercar a los niños a la literatura es acaso una de las tareas más espinosas con las que se tropiezan los autores interesados en este público. Los contactos que reciben los primeros lectores son burdos y los guías encargados de conducirlos a través de este nuevo universo, son tristes maestros de primaria que se encuentran lejos de entender el verdadero fin de un poema.

La primera noción que los pequeños adquieren de la poesía es aquella pomposa y estruendosa que se recita en los festivales escolares del 10 de mayo. Este hecho ya marca un abismo; los niños no perciben la lectura como algo divertido sino como una obligación

Javier Mardel resuelve el camino con un libro en muchos sentidos preciso, alejado de esta poesía rimante, sosa y simplona que normalmente encontramos en los libros de poemas para niños. Lo que no sabe Pupeta, poemario ganador del Premio Hispanoamericano de Poesía para niños en el 2011 y editado por el Fondo de Cultura Económica, es un libro en cuyas páginas el autor logra con ternura y delicadeza desentrañar a su protagonista, Pupeta; una perrita maltés de color marrón, divertida, curiosa y soñadora que indaga el mundo que cabe en la casa de sus amos, que recorre la vida con el olfato y un grupo de greñas en la cara que la hacen ver siempre “pachona y despeinada”

Afirma Luis García Montero en su libro Lecciones de poesía para niños inquietos que “cuando se piensa en un libro infantil sobre la poesía, todo el mundo espera que empiece a pasar por nuestra imaginación un desfile de muchos animales rimando en diminutivo”. Uno de los aciertos en Mardel, es sin duda el título, el cual da la pauta del tema central del poemario, desde el que se nos advierte lo lejos que este se queda de ser otro libro más que hable de mascotas y nos sugiere desde un inicio, que se tratará de todas aquellas cosas que desconoce y conoce Pupeta.

Independientemente de la intencionalidad que lleva el libro al ser un poemario destinado a un público infantil, Lo que no sabe Pupeta es una obra que se ciñe sin dificultad alguna al lado más sensible y nostálgico que pueda guardar la memoria de cualquier adulto que tuvo alguna vez una mascota.

Dentro del montón de cosas que no sabe Pupeta, está la fecha de su cumpleaños, puesto que en la imaginación de un perro el tiempo se mide en caricias y mimos:

No sabe cuándo nació.
Para ella pudo ser ayer
o quizás hace apenas unos días.

Los días son una forma que ella no comprende. Mardel logra a lo largo del poemario una simpatía entre el lector y Pupeta, la envuelve de una afección que ilumina el libro entero. Como buen perro, Pupeta entiende el día como el día, juega a perseguir bichos y “se echa en el patio a soñar la luz” mientras disfruta “a la velocidad de un segundo por segundo.”

En Pupeta confluyen todos los perros; Pupeta es todos los perros y uno solo: el que cualquier niño querría tener. Pero Pupeta enseña sin ser aleccionadora. Captura la belleza del mundo con sencillez; en esto, Mardel nos da una muestra su maestría como poeta.

Ella no sabe que el mundo
es una cosa redonda
que gira sin detenerse.
Tampoco sabe que el sol
es una estrella amarilla
que flota en el universo.
Lo que Pupeta sí sabe
es que todos los días
duran un día completo,
que hay algunos con lluvia,
que no hay días en la noche,
que cuando el día es más día
es antes del mediodía.

Me cuesta encontrar en este libro algún error imperdonable el cual pudiera puntualizar, no obstante, incluso la brevedad hace de éste, un poemario bastante compacto y firme. El ritmo que guardan los poemas que componen el libro es algo imperdible. Uno encuentra en Mardel a un poeta cuidadoso, pulcro y metódico. Nada en su lírica es producto de la casualidad y lo demuestra a lo largo de sus otras obras. Es un autor con un oído diestro de los pocos que podemos rescatar actualmente.

Estas altas paredes,
las puertas invencibles,
el techo que jamás caerá,
son producidos por los sueños de Pupeta.

Javier Mardel va más allá: no utiliza un lenguaje simple, sino palabras precisas que aunque son desconocidas para la mayoría de los niños, el mismo contexto les da sentido, cuestión que se agradece, pues el aprendizaje de nuevos conceptos se da por medio de la fábula. El autor entiende que los niños (y aún los adultos) aprendemos mediante la fabulación de la vida: de inventar historias que siempre han de dejarnos alguna enseñanza. Mardel acaricia a Pupeta pasándole poemas por el lomo, palabras que la hacen sentir querida y segura a pesar de que ya es sorda y ciega.

El poeta escribe un libro aunque Pupeta no lo sepa y la recrea dulcemente en cada verso y todos leemos pupeteando en las líneas que construye el autor. Pupeta nos llena con su nombre el mundo, pues ella misma contempla el mundo. Así, el mundo es Pupeta y el niño ve el entorno a través de los ojos del perro. Al leer, se termina por ser Pupeta y reflexionar conceptos como la libertad, la imaginación, la compasión, la alegría y la tristeza, de manera amable y como debería hacerlo la literatura siempre: con la honestidad del escritor expuesta por medio del respeto y la generosidad a sus lectores.

No sabe que entre todos esos libros
hay uno en el que está escrito su nombre,
y que alguien
—por ejemplo, tú—
lo está leyendo justo en este instante.

El lirismo proveniente de los versos de Mardel es la cualidad más amplia y sobresaliente de este poemario. Algo cruje en el corazón cuando se lee este libro y quiero pensar que es la soltura con la que el poeta lo desenmaraña. Son poemas plagados de encuentros con nuestra propia dulzura.

En estos tiempos tan urgidos de grandes fábulas que nos ofrezcan asideros hacia la belleza de la infancia, es muy posible que Lo que no sabe Pupeta, de Javier Mardel, es uno de los libros infantiles que indudablemente logrará vencer al tiempo.

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zel cabreraZel Cabrera
(Guerrero, 1988)Poeta y periodista.  Fue editora de la sección de Cultura y del suplemento cultural del Periódico-taller Diálogos de la Escuela de periodismo Carlos Septién. Fue publicada en la Antología de poesía joven “Poesía de vanguardia” (Ayuntamiento de Iguala de la independencia, 2008). Sus poemas son parte de la colección “Palabras al viento” discos de poesía editado por el Gobierno del Estado de Guerrero en agosto del 2006. Ha publicado Naufragios (La tarántula dormida, 2011). Su obra fue incluida en la antología Reunión de nuevas voces guerrerenses 1970-1990 de María de los Ángeles Manzano. Actualmente es becaria del PECDAG.

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