Crítica/Libros/Poesía/Reseña

¿El tiempo es un lugar donde las cosas cambian?

Dalí_PORTADA

Cartografía del tiempo
Dalí Corona
CONACULTA-FETA,
México, 2012.
102 pp.

por Leonarda Rivera

En principio el tiempo no puede ser un lugar pero necesariamente se tiene que manifestar en un “lugar”. Erróneamente creemos que ese lugar  es nuestro reloj, y volvemos a él una y otra vez durante el día, al levantarnos, al ir trabajo, al volver a casa.

Nuestra vida mundana se ajusta al reloj. Pero ¿Qué es un reloj? ¿No es acaso sólo un sistema físico en el que se repite constantemente la misma frecuencia temporal, con la única condición de que ese sistema físico no esté sujeto a cambios por ningún influjo externo? Pero un reloj sólo indica el tiempo, no es el tiempo. Lo mismo ocurre con los calendarios. Un calendario es una forma de registrar la presencia del tiempo, pero no es el tiempo. El tiempo es “algo” que ocurre en nosotros. Nosotros somos el tiempo.

El libro de Dalí Corona, Cartografía del tiempo, registra las diversas formas que tiene el tiempo de “medirnos”. Sí, porque el tiempo también nos mide, toma por asalto nuestra piel, nuestro espíritu, desde el momento en que nacemos. Siguiendo el orden de los textos Cartografía del tiempo arranca con una sentencia popular: “matar el tiempo”; atrapado en el tedio el hijo del poeta se da cuenta de la presencia del tiempo, no sólo por el mundo que acontece afuera mientras él permanece encerrado en casa, sino también porque de pronto se vuelve presa del aburrimiento. El mundo acontece afuera. Allá afuera parece que “pasa” el tiempo, mientras aquí adentro “sólo consume”.

El primer apartado del libro se titula “La casa”, y a través de un tono coloquial y persuasivo, la voz del poeta señala que la casa está posesa del tiempo y el tiempo es la palabra, entonces el tiempo es el que habla a través de la casa. La casa dicta los versos:

Mientras escribo ella me habla, y parece, incluso,
que me dicta, letra a letra,
el inicio del poema.
La dejo porque suele acertar con las metáforas,
sabe dónde cortar qué verso
y dónde poner la coma justa.

El libro de Dalí Corona, en realidad no habla del tiempo. Sino de los “lugares”, sean personas o cosas, donde se manifiesta el tiempo. Ellos son los mapas. Si bien es cierto, que el tiempo no es un movimiento, algo tiene que ver con el movimiento; pues el tiempo es sólo visible en los entes mutables.

dal_

El libro incide una y otra vez en que la relatividad de la duración está sujeta a la experiencia cualitativa del trascurrir del tiempo. La vivencia del tiempo es distinta en cada ser. Más allá de los aparatos para medirlo, eso que llamamos  tiempo sólo “sucede” en nosotros. El segundo apartado de Cartografía del tiempo recurre a una de las figuras más desgastadas del discurso poético: “el insomnio”.  Si el insomnio fuera un artilugio para medir el tiempo, probablemente el mundo poco a poco se pulverizaría en los ojos del insomne. No hablo de esos insomnios que se disfrutan y de los cuales su víctima suele presumirlos, sino de aquellos que se vuelven una lenta agonía. El tiempo no “pasa” para el insomne; de pronto el tiempo es el cansancio de sus músculos, el ojo vidrioso, el tiempo es él mismo; su cuerpo se ha convertido en el reloj que mide la noche; y ante el fracaso anunciado el insomne intenta huir del dolor:

Supones que el dolor no ha de llegar a ti,
que a salvo estás entre tus libros. Piensas
que puede ser algo pasajero, que con correr un poco
o viendo una película
bastará para que duermas.
Pero no sabes, lector, que ya has sido infectado,
que el insomnio está ahora fluyendo por tus venas,
que se pega a tu espina y
como algún tipo de cáncer
se expande ya hasta tu cerebro. Lo sé,
lo sé muy bien. En tus ojos se nota un vacío amarillento,
tus manos tiemblan
y te ha dado ya por hojear libros de química.

No estoy segura si en  Cartografía del tiempo exista un momento en el que el autor se detenga y se dé cuenta del vacío que circunda al lenguaje y así como al lenguaje al poeta mismo. Ese vacío forma parte de algunas metáforas muertas que atraviesan inquisitivamente al discurso poético. Los otros dos apartados que componen este libro de Dalí Corona son: “La calle” y “La infancia”. Aunque yo me quedo con las dos primeras secciones.

El primer libro que leí de Dalí Corona fue Ansiado Norte, editado por la Universidad Autónoma de Guanajuato, y de ese libro a Cartografía del tiempo, encuentro una voz más firme y certera, aunque hablando de recorridos poéticos, siempre queda la pregunta de si “algo en el camino pereció, si extraviamos algo de nosotros”.

_______________________
leoriverafotosepia3LEONARDA RIVERA (Uruapan, Michoacán, 1984) Maestra en Filosofía por la UNAM. Tiene dos libros de poesía publicados, y ha sido becaria en dos ocasiones del Sistema Estatal de Creadores de Michoacán, en el área de Jóvenes Creadores, emisiones 2005 y 2011. Ha publicado en diversas revistas como Punto de Partida de la UNAM, Punto en Línea, Revista de la Universidad de México, Revista Crítica de la BUAP, Luvina, entre otras. También es coautora y coordinadora del libro de ensayos: María Zambrano en Morelia. A 70 años de la publicación de Filosofía y poesía (Plaza y Valdés, 2010)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s